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Pues estamos para ayudar a VALENCIA y demás y no para escribir de toros. Pero la vida tiene que seguir, va a seguir y sigue. Y sorprende cada día más la demencial, perversa e inepta gestión de la desgracia. Hasta tal punto que algunos creen que el único válido que hubo en el Gobierno valenciano fue VICENTE BARRERA, que tuvo que dejarlo por la estupidez de VOX… ¿Y es delito o no nombrar a una nena como Consejera que no sabe ni los medios que tiene en las manos y no hace lo que debe hacer? Lo de España, o Expaña, no se lo puede uno creer ni restregándose los ojos durante horas. En manos de una clase política, basura y putrefacta. Con la CLOACA DE LA MONCLOA y no la única.

La eterna solidaridad taurina ha vuelto a hacerse presente en Valencia entre el lodo que vertió la riada del 29 de octubre. Donaciones de todo tipo, organización de festivales benéficos y trabajo, mucho trabajo de cientos de voluntarios taurinos sobre el barro. Entre las acciones más curiosas que deja la desgracia, la que protagonizan El Capea y Pilar Tizón.

Sigue Valencia, y buena parte de España, colapsada y conmocionada por la terrible tragedia que nos ha sacudido en los últimos días, la más grave de lo que va de siglo y que no sólo ha provocado unos daños materiales incalculables, sino algo mucho mas serio e irreparable: la pérdida de cientos de vidas humanas.

No podemos dejar de pensar y sufrir por los valencianos especialmente y por todos los afectados por la riada de la gota fría, que la Naturaleza nos manda cíclicamente mientras los humanos, y exagero, cometemos los mismos errores. O más. Porque no construímos lo necesario e incluso destruímos . Y además AVANCE lo ha sufrido totalmente porque las nuevas instalaciones, recién inaguradas, vaya suerte, han quedado inservibles. Pero  valientes como los toreros superarán/remos la cornada.

En los pueblos valencianos afectados por la DANA hay muerte, dolor, incredulidad, incomprensión, impotencia, incapacidad, solidaridad, gratitud, desesperación, cansancio, confusión, angustia, desconsuelo y también toreo. En medio de una calle embarrada de Algemesí, rodeados de coches, muebles y electrodomésticos devastados por el agua que envió una riada asesina, amparados por la inocencia infantil, dos niños juegan a toros ajenos al drama que les rodea.

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