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En el nuevo Premio Nacional de Tauromaquia nos las prometíamos muy felices y parió la abuela. El toreo está como está porque sus dirigentes son como son. No dan una. En primer lugar el jurado no parecía un jurado sino la guía de teléfonos. Nada menos que 25 miembros, 25, y muchos no representaban al toreo. Quizá se fueron a TOLEDO porque no cabrían en ningún otro salón de MADRID… Y los premiados, dos, los han recibido con opiniones para todos los gustos. Lo mejor es que a SERRA y a los ganaderos se lo entregarán en el SENADO, gran sitio político, y por tanto gran bofetada al dulcísimo URTASUN que se estará mordiendo los puños, muy cerrados naturalmente, como manda su partidito de extrema izquierda.

Tras una tan extensa como brillante trayectoria, Enrique Ponce puso el punto final a su carrera en los ruedos y vestido de luces. Valencia fue el escenario para su adiós en España y la Monumental de Méjico, otro de sus feudos y en el que hizo su paseíllo número 50, fue el marco elegido para su retirada definitiva.

¿Ni una? ¿Qué? Parece exagerado. Pero me refiero a una que realmente apetezcas, tengas unas enormes ganas de verla, no te la puedas perder por ninguna circunstancia. O te ponga, como se dice ahora.

Hugo Masiá, de la Escuela de Tauromaquia de Valencia, se quedó sin torear en Valdemorillo en el último momento. ¿La razón? Faltaba que la Diputación aportara el recibo del pago del seguro. Varios compañeros suyos no pudieron viajar a una serie de tentaderos previstos y OneToro no pudo realizar un reportaje pactado desde hacía tiempo. ¿Por qué? Faltaba una firma en un permiso de salida de la Diputación. Todo en la misma Valencia donde la televisión autonómica sigue dando la espalda a los toros.

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