No sé si la suma de factores como el amparo institucional, el respeto social, la aceptación cultural y el esmero en los detalles es lo que conforma el secreto del éxito taurino francés. Lo que puedo afirmar es que la fiesta en Francia es un oasis de tranquilidad en los tiempos revueltos que nos está tocando vivir en España. Si las cosas no se hacen mejor a este lado de los Pirineos quizá en un futuro haya que ir al país vecino para poder ver corridas de toros.






