Quisiera equivocarme y constatar que los políticos dictadores que un día prohibieron y cercenaron libertades aún sin ajustarse a la legalidad, ahora se atienen a derecho y aceptan el dictamen del Tribunal Constitucional que no les da la razón. Quisiera comprobar que el regreso de los toros a Cataluña, además de algo lícito, no es una quimera.






