Así bautizó este año a la feria de Sevilla una persona joven muy conocida por mí cuando desde Madrid quiso sacar entradas para asistir varias tardes a los toros en la Maestranza. Acostumbrado a los precios de Las Ventas lógicamente se tuvo que asombrar. Y supongo que tampoco ha visto ningún año los de Bilbao y otras plazas.






