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Hasta hace un cuarto de hora no se conocía el fútbol femenino salvo la percepción de que existía. Pero un boom hace unos meses…dejó sorprendidos a todos. ¿Un boom?. Ni hablar. Un tsunami. Y en tromba se lanzaron de golpe, arrolladoramente, en todos los medios desinformativos e informativos a dar noticias sobre el fútbol femenino. Coparon especialmente los telediarios y empezaron a ofrecer por la tele muchos partidos. Y cada día y en todas partes las entrevistas, en multitud, con las figuras futbolistas femeninas que le daban al balón.

Cada día que pasa entiendo menos el toreo, la política, España y los españoles. Por eso me gustaría que me ayudaran y explicaran mis dudas, mis oscuridades, mis incertidumbres ante las preguntas que voy a hacerles.

Es la comidilla de estos días y se han vertido ríos de tinta sobre el particular. Para bien y para mal, claro, porque sigue habiendo una fuerte e intensa corriente contraria de no poco preocupar.

Esperando desde la pasada feria de Albacete. O sea, desde septiembre. Y no me lo puedo creer. No he escuchado todas las radios, ni leído todos los diarios y semanarios (de papel y digitales) ni visto todas las televisiones, aunque sí sigo todos –bueno, los que puedo- medios informativos, los menos, y desinformativos, los más. Y escaso eco desde entonces sobre lo que ocurrió el pasado 12 de septiembre en Albacete, en su feria de la Virgen de los Llanos.

Los toros de encaste Domecq siguen siendo los más lidiados. Es la sangre más demandada por los toreros por ser la que más opciones de triunfo ofrece; y es la que más éxitos proporciona por ser las más depurada en los tentaderos a instancia de las figuras. Un bucle del que será difícil salir, máxime ahora que la tauromaquia tiende hacia un toreo de perfección y pulcritud. Quizá no sea malo, pero sin duda se pierde variedad.

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