Desgraciadamente la semana estuvo convulsionada por la jauría destrozaciudades, muy organizada y supongo que pagada, que bien cobrarán estos jovencitos por defender con guerrillas urbanas la bestialidad de expresión, no la libertad de expresión, pidiendo la muerte de los demás. No voy a nombrar al rapero mal nacido y con pus en vez de sangre que ya demostró la cornamenta alegrándose en su día de la muerte de VÍCTOR BARRIO. La admirable viuda del torero -RAQUEL SANZ- tiene estos días otros juicios pendientes de otras bestias humanas que dijeron animaladas de VÍCTOR tras su cornada y desaparición. Malditos seáis. Y a estos también les llaman seres humanos (¿?).






