Sobre el no a Sevilla para su miniferia taurina de abril, traigo la siguiente reflexión de alguien de allí que es alguien: creo que el aplazamiento es correcto, no el modo de hacerlo que ha sido horroroso.
Sobre el no a Sevilla para su miniferia taurina de abril, traigo la siguiente reflexión de alguien de allí que es alguien: creo que el aplazamiento es correcto, no el modo de hacerlo que ha sido horroroso.
Los actuales sindicatos parecen estar amordazados por las suculentas subvenciones que reciben del Gobierno. El sector profesional taurino se les asemeja cada vez más, pero sin recibir un euro. A falta de acciones se imponen las críticas a los antis y también a quienes apoyan la tauromaquia esgrimiendo que no se la debe politizar, pero olvidando que quienes primero se posicionaron fueron los abolicionistas. Resulta tan evidente que el toreo no tiene tinte político como que necesita respaldo para seguir existiendo, y sobre todo necesita mucho trabajo interno.
Estalló Sevilla en mil pedazos, cuyos carteles valdrán para una gran San Miguel en septiembre, mientras disfrutaban en Sanlúcar y Mérida.
No acaba de verse claro el panorama y, pese a que hay indicios y mensajes de mejoría y solución, la situación sigue siendo compleja y pocos son los que deciden aventurarse en las sombras. El miedo atenaza e impide casi cualquier movimiento.
Pues sí y otra vez: Morante es figura hablando. Habla poco, su facilidad de palabra es muy concreta pero con objetivos muy claros. Se le entiende todo. Es transparente. Y honrado en sus expresiones. Parece claro que dice lo que piensa sin doblez alguna. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero matiza siempre y argumenta bien. Por todo ello, Morante hablando es también figura.