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Se calienta Madrid para bien y para mal. Porque la posible Feria de Otoño trae buenas noticias. Veremos, con MORANTE  y FERRERA  sorprendiendo. Por la ASOCIACIÓN EL TORO de Madrid poniendo a parir a los NAUTALIAS Y a PRODUCTIONS CASAS  en una carta enviada a AYUSO y a los que tienen alguna responsabilidad en LAS VENTAS  y pidiendo que los echen ya si no dan toros. No esperar, por ilógico e injusto, a OTOÑO y otros 3 meses en blanco…Y la CAM  sigue exigiendo bajar el Iva de la Tauromaquia del 21 al 4%. Menos dar toros, todo lo demás muy bien.

La corrida en solitario que Morante protagonizará en El Puerto de Santa María ante toros de Prieto de la Cal el próximo 7 de agosto, es, sin duda, el acontecimiento de la temporada. Este año, el genio de La Puebla se está anunciando con una variedad encastes inusual en una figura del toreo, algo que le honra y que está sirviendo de ejemplo en un escalafón muy habituado a no contraer demasiadas dificultades.

La resolución, y antes los planteamientos y teorías de los taurinos, del concurso de Valencia deja bien a las claras en manos de quien está el negocio y qué se puede esperar para el futuro de un espectáculo que es mucho más que eso.

Lo de MORANTE está clarísimo. Es el torero de 2021 cuando llegamos a agosto y quedan apenas tres meses para el fin de la temporada. Se vacía cada tarde, busca los encastes que a sus compañeros les producen diarrea, actúa más que nadie y hasta dicen que quiere abrir cartel  –lo que todos rechazan- en la de OTOÑO y con ALCURRUCÉN. Está dando sopas con honda y sin apoderado. En la miniferia de Vista Alegre por San Isidro se quedó solo y no ha comunicado  que tengan otro.

Que en el sector taurino no hay unión es de sobra conocido. Y aunque todos la reclaman nadie da el primer paso. Es evidente que cada cual tiene unos objetivos y que unificar criterios es pura quimera, quizá sería hasta ilógico. Pero hay casos en los que ir de la mano en ciertos asuntos le haría mucho bien a la tauromaquia y a los propios profesionales. La licitación por la plaza de Valencia era una ocasión manifiesta para que los empresarios se hubieran puesto de acuerdo en el apartado económico, lo que habría acabando siendo beneficioso para ellos, para los toreros, para los ganaderos, para el público y hasta para la redacción de nuevos pliegos de condiciones de arrendamiento de cosos de titularidad pública.

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