La tauromaquia necesita ser tratada como algo normal en la sociedad, y no ser una actividad omitida, ninguneada o despreciada como si se tratara de algo clandestino. Cada vez que un personaje famoso presume de afición a los toros, el toreo gana un escaparate para recuperar la normalidad de antaño, y del mismo modo que los taurinos se quejan de la falta de apoyos, sería oportuno que se agradecieran públicamente gestos como los de Nacho, Joaquín o Pablo Motos.






