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133 días después de una espeluznante cogida que le pudo dejar tetrapléjico, Emilio de Justo reaparecía para imponerse a las adversidades. Más allá del éxito artístico conseguido, en el ambiente imperaba el triunfo de un hombre que ha superado más de cuatro meses de dolor, dureza, incertidumbres, miedos y esfuerzo. Fue un milagro que el torero extremeño no quedase postrado para siempre en una silla de ruedas. Fue un milagro que pudiese volver a hacer el paseíllo en tiempo récord.

Es acabar julio y media España echa el cierre, coge las maletas y se relame con los días que tiene por delante de holganza y vacación. Hay otra mitad que aguanta el tipo y curra. En esa mitad está la gente del toro, que en este mes tiene faena a diario.

Estamos ante el nuevo BILBAO, que debe recuperarse y ser grande, que es plaza de primera con VALENCIA, SEVILLA, MADRID y PAMPLONA. Hay otras pero no sé por qué ni para qué. BILBAO siempre ha estado supervalorado. No podemos pasar ahora del BILBAO mimao al BILBAO ¡cuidao! (Y empleo el ao final porque rima con BILBAO, menos tradicional y correcto pero más directo y más usado por el pueblo).

La tauromaquia sin exigencia no tendría sentido ni futuro. Pero hasta alcanzar la élite del toreo, el que se produce en las plazas de mayor rigurosidad y repercusión, los toreros han de pasar y hacerse en cosos amables donde una tarde de toros es parte fundamental de las fiestas del pueblo.

Llegada la fecha de lo que siempre fue el comienzo de la feria taurina de Xátiva, no puede dejar de venir el recuerdo un año más  de una figura emblemática en la historia de aquella plaza. Sobre todo, ahora que esta localidad valenciana, que en su momento contó con la segunda plaza en importancia de la provincia, se ha quedado un año más sin toros en su tradicional Fira d’ Agost. Xàtiva no ofrecerá programación taurina durante sus fiestas. Y es que se ha torpedeado la tauromaquia  desde sus regidores años después del patético, ridículo, bochornoso y muy sui géneris referéndum que tuvo lugar hace unos años. Y el nuevo recinto seguirá cerrado por séptimo año consecutivo. Por esto, es el momento de volver a recordar un año más una figura que marcó toda una época en el coso setabense. Se trata de Enrique Grau, quien consiguió dar el máximo esplendor a la plaza que en su momento inaugurase Rafael El Gallo. Aunque abrió sus puertas  el 7 de abril de 1918 con la actuación de los novilleros Cesáreo Fernández Chicorro y Enrique Escorcia Negrón, la apertura oficial de la misma tuvo lugar el 15 de agosto de 1919. Aquel día se lidiaron reses del  Duque de Veragua. En aquella ocasión completaron el terceto Juan Anlló Nacional y Manuel Varé Varelito. Grau logró colocarla no solo como la segunda de la provincia de Valencia, sino también como toda una referencia en el panorama taurino nacional. Durante muchos años, en la década de los 60, su propio padre Rafael Grau fue el empresario de esta plaza, y también ofreció carteles del máximo …

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