OPINIÓN

HomeOPINIÓN

Si ya era el indiscutible número uno de esta campaña que ahora enfila su tramo final, su actuación en Bilbao del pasado día 25 le distancia todavía más del resto de sus colegas. No es sólo que sea el que más gente lleva y el que más tirón popular tiene en este momento: su entrega, disposición y talante le convierten, cifras al margen, en el líder indiscutible del escalafón.

En picao ya en 2022 pero no perdamos del todo la esperanza. El porqué lo avalan muchas circunstancias adversas para que Bilbao haya caído así. No es de esta temporada y feria sino de muchas atrás. Vengo escribiendo de la decadencia desde hace bastantes años.

Los intereses políticos pasan demasiadas veces por encima de las verdaderas necesidades, inquietudes y, en ocasiones, derechos de los ciudadanos, y en materia taurina el asunto se agudiza. Después de una remodelación faraónica la plaza de Xàtiva permanece cerrada por falta de sensibilidad y de voluntad de quienes nos gobiernan. No hay intención de subsanar las deficiencias técnicas del edificio porque mientras permanezca en desuso seguirá valiendo como arma arrojadiza contra los del bando contrario. Eso piensan y así actúan quienes intentan sacar rédito electoral con la situación. Y entretanto el pueblo sin toros.

Nadie esperaba aquello. Pero es lo que tiene el destino, que es indescifrable. Manuel Rodríguez “Manolete”, el gran ídolo de multitudes, el torero que ayudó a los españoles a olvidar el horror de la guerra, fue a torear a Linares y acabó convertido en leyenda.

Casi, casi. Vino ROCA REY el jueves y salvó los muebles, pero es una anécdota porque siguen los males, que son muchos y que intentaré explicar en mi próximo artículo (“ ¿Por qué ha caído BILBAO?”) y  se vieron en la tarde del jueves. De afición a hooligans. El rocareyismo o como sea. Como partido de fútbol y que gane el mío. Público mamá, cariñoso y enternecedor. Y menos mal. Hasta mucho espectador en la parte más alta, tan difícil de siempre.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO