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  Un año más, los ponentes de la Semana Cultural de la Peña El Espontáneo de Segovia han sido obsequiados con una obra del pintor segoviano Lope Tablada Martín.  Uno de los grandes referentes de la pintura taurina de los últimos años. Enrique Amat Nieto del pintor Lope Tablada Maeso e hijo del asimismo artista pintor Lope Tablada de Diego, Lope Tablada Martín nació en Segovia en 1948. Se formó con su padre y fue un artista precoz, ya que expuso en 1957, cuando apenas tenía nueve años, junto a su padre, en el Centro Segoviano de Madrid. Cuatro años después consiguió el primero de los numerosos premios que obtendría en su carrera, en el Certamen de Arte del Día de la Provincia de Segovia. Desde entonces, Lope Tablada ha desarrollado una intensa actividad pictórica y expositiva. Fiel a su estilo y a su temática, el pintor es autor de una obra intensa en colorido, donde el costumbrismo se mantiene vivo en escenas de género que van desde los temas taurinos a los de las antiguas labores agrícolas en el campo. También trata en su obra desde oficios artesanales ya desaparecidos, a las calles de la Segovia de principios del siglo XX y en la actualidad. El paisaje es otra de sus grandes pasiones, en el que siempre ha reflejado su preocupación por la luz. La suya es una pintura rápida y ágil, de pincelada corta y colores vibrantes. En lo taurino, ha pintado óleos simbolizando escenas en la plaza, el encierro, …

No ha sido Ángel Peralta el único rejoneador que brilló como poeta. Años antes, el aristócrata sevillano Fernando Villalón, coetáneo de los componentes de la Generación del 27, también desarrolló una importante carrera como poeta. Enrique Amat Fernando Villalón-Daóiz y Halcón nació en Sevilla el 31 de mayo de 1881. Estudió la carrera de Derecho, si bien se consagró por completo a las labores del campo y trató de ser un relevante ganadero de reses bravas, aspiración que no llegó a conseguir. Aficionado al espiritismo, a la teosofía y a la poesía popular (compañero de colegio de Juan Ramón Jiménez. Y eso que las primeras figuras del toreo de la época, como Joselito y Belmonte, le tenían gran aprecio y no faltaban a sus tentaderos. Sin embargo, no querían torear sus toros en la plaza. Empeñado, no obstante, en conservar ese encaste, esta obstinación le llevó a su ruina económica. Tradicionalmente se decía que Villalón perseguía criar toros con ojos verdes. Lo que en realidad quería era sacar toros con la característica de la antigua ganadería Saavedreña,  que presentaba un aro verdoso en el arranque de los cuernos. Su fracaso como ganadero coincidió con la eclosión de una vocación literaria. Cuando explicó esto a su amigo Rafael “El Gallo” éste le aconsejó: “Usté lo que tié que hacé e sacá toros que no meneen la cabeza en el capote; y los cuernos déjelos usté en paz”. Poeta tardío, ya que publicó su primer libro a los cuarenta y cinco años, …

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