Los viejos toreros, siempre en el recuerdo. Los ancestros que no se deben olvidar. Y siempre respetar. Ayer, en el Especial Feria de Fallas de CVRadio invité a Ricardo de Fabra, matador valenciano, que el 10 pasado hizo 50 años de su alternativa en nuestra plaza. El día que se inauguró la reforma, la gran reforma de la plaza. Aquella que descubría al mundo sus arcadas al completo. La gran obra de Sebastián Monleón, de las más bellas que existen en el orbe taurino. Con Ricardo nos acompañaron Paco Villaverde, escritor, poeta, y unas cuantas cosas más, conocedor del mundo taurino, no en balde es hijo de uno de los cómicos más celebrados en la propia tauromaquia: Don Canuto. Y también un compatriota del Canyamelar, Pep Aledón, historiador, conocedor como pocos de la historia de Valencia y sus circunstancias. Un libro, un caudal de conocimientos que los amigos disfrutamos. Pues bien, con Ricardo rememoramos tiempos aquellos, cuando de novillero, cuando de matador; de sus compañeros, de sus amigos dentro y fuera del ruedo, de aquellas tertulias con los viejos toreros valencianos que tanto, a veces, nos cuesta honrar en la memoria. Ricardo pertenece a esa época del toreo en que Valencia no parecía arrancar con personalidad dentro de la tauromaquia. Pero con el paso del tiempo, y sin él también, la memoria nos retrae a recordar y refleionar sobre un torero que marcó su propia época dentro de la tauromaquia valenciana. Lo he dicho y repito: Ricardo de Fabra es …






