Dicen que el covi –yo lo creo también– ha afectado muchísimo a las cabezas, casi más que al resto del cuerpo. Y más al público y en las dos grandes: SEVILLA y MADRID, aunque en casi todas, cada una en su nivel. Y hemos llegado así a un publiquito del covi, malhumorado porque sí, entregado a lo loco creyendo más delo que ve, saliéndose de sus costumbres etc. En la MAESTRANZA era rarísimo que el público hiciera salir a saludar a los matadores tras el paseíllo. (Este año sí por el covi, por las ganas que tenían de ver torear, por animarles a arrimarse para poder disfrutar de su afición y emoción como antes, o por lo que sea en esta dificilísima tarea de comprender a los seres humanos).






