" Y compuso cuatro pasodobles..." Se trata del maestro Santiago Lope Gonzalo, nacido en la localidad riojana de Ezcaray. el 23 de mayo de 1.871 y fallecido en Burjasot (Valencia) el 25 de septiembre de 1906.
" Y compuso cuatro pasodobles..." Se trata del maestro Santiago Lope Gonzalo, nacido en la localidad riojana de Ezcaray. el 23 de mayo de 1.871 y fallecido en Burjasot (Valencia) el 25 de septiembre de 1906.
"El buen humor del picador Pinto" La figura del picador de toros, en la actualidad tan denostada en determinadas ocasiones, antaño tuvo una extraordinaria importancia. Baste decir que en los carteles anunciadores del festejo, los nombres de los picadores figuraban con caracteres más grandes que la de los propios espadas.
" No hay nada perfecto en lo humano " Desde que la tauromaquia existe, es incuestionable, que todos los profesionales que en ella intervienen, buscan o desean encontrar la perfección en sus cometidos. Sobre el tema de la perfección o innovación de determinadas suertes, merece la pena narrar el siguiente suceso: Un día en el que se encontraba en un café sevillano, el diestro Fernando Gómez "Gallito", con un amigo, llegó hasta la mesa en que se hallaban el torero Vicente Ferrer, que se recuperaba de una grave cogida sufrida pocos días antes en Valladolid. El amigo, preguntó¿Fernando conoce usted a ese joven? Claro, se trata de Vicente Ferrer, un torero del que me han dicho que es muy valiente y arriesgado. En ese momento, intervino el propio Ferrer para decir, Gracias maestro por lo de valiente, pero si a mi valentía yo pudiera añadir el arte y los conocimientos que usted posee... Ay, hijo, con tu valor y mi saber, se podría hacer un torero completo. Pero ya sabes que no hay nada perfecto en lo humano. Filosofía pura de un "Gallo"...
"Otra más de vergüenza torera y gran pundonor" En la anécdota relativa a Antonio Reverte, se apreciaba en gran manera el sentido que tenía el torero por la vergüenza torera.
"Vergüenza torera de un valiente" Se trata de una anécdota relacionada con la vergüenza torera de un torero valiente. Antonio Reverte, el de la famosa copla de "La novia de Reverte, tiene un pañuelo/ Y Olé/ Con cuatro picadores / Y Olé/ y Reverte en medio/ Y olé/. Reverte digo, toreó una tarde en Granada, y tras realizar una gran faena, cuando se perfilaba para matar vio como a sus pies caía una flor arrojada por una mujer. Reverte se inclinó para recoger la flor, cuando de pronto el público lanzó un grito tremendo, advirtiendo al torero de que el toro le iba a cornear. Tras el quite, por parte de la cuadrilla, se levantó ileso y al acabar la corrida se dirigió a la capilla de la plaza y arrodillándose ante la Virgen, besó la flor y la depositó delante de la imagen. Una vez llegado a la fonda, donde se hospedaba, la misma cuadrilla y unos cuantos admiradores le dijeron, Pero hombre, Antonio, ¿cómo has hecho eso. No viste a lo que exponías? Yo sólo he visto, respondió Reverte, que de no haber hecho lo que hice, hubiera quedado como un cobarde. Y a los cobardes no les arrojan flores. Ejemplo de vergüenza torera.
"Ya lo dijo don Dionisio, será una tarde de avisos". Y no le faltó razón a don Dionisio. Nada menos que ocho avisos en una novillada que desde el principio al fin fue una tarde llena de despropósitos.