Ni un centenar de entradas de pago. Ese fue el atractivo que despertaron los dos festejos organizados por la Fundación del Toro de Lidia en la localidad pacense de Zafra. Los mismos carteles en una plaza de Madrid o combinaciones con toreros extremeños en la de Zafra y el resultado hubiera sido bien distinto. Y si además se hubiesen promocionado las corridas con algo más de cinco días de antelación, mejor que mejor. Pero había prisa por coger la pasta que daba la tele aún a costa de que el desenlace acabara siendo una puñalada para el toreo.






