En lo que queda de este país es suficiente que un partido político diga blanco para que el otro se aferre a lo negro, demasiadas veces sin argumentario lógico, sin directriz convincente, sin ser parte del programa electoral; y los toros lo están sufriendo. En el Congreso del Estado mexicano de Aguascalientes aprobaron por unanimidad proteger y blindar la Tauromaquia. Un suceso ejemplar en tiempos de crispación e intolerancia política generalizada.






