En menos de una semana, nos han dejado Paco Camino y Pepe Luis Vazquez. Dos de los integrantes de aquel cartel del 14 de marzo de 1982 en Valencia. Del día en el que Vicente Ruiz El Soro tomaba la alternativa. Una efeméride digna de resaltar, ya que se trata de uno de los toreros más importantes que ha dado la historia de la tauromaquia.

Enrique Amat
Ahora este cartel de Valencia se suma al de Pozoblanco. Y a Vicente Ruiz el Soro le han vuelto a dejar solo. Como superviviente, como símbolo de una época del toreo. En la gloria ya están Paquirri, el Yiyo, Camino y Vázquez. Y allí, desde su delantera de grada del cielo, velarán por Vicente. Y por todos nosotros.
A un Vicente a quien Dios le sigue dando propinas, como decía Rafael El Gallo. Para que siga dando testimonio de valor, de entrega, de afán de superación, de compromiso, de alegría de vivir, de torería. En definitiva, de Sorismo, con todo lo que esta palabra conlleva. Llegado de la huerta valenciana, a pesar de la tosquedad de sus formas, su raza, su entrega y su arrolladora presencia en los ruedos no sólo despertó del letargo a los aficionados valencianos sino que contribuyó, durante una muy larga singladura, a vestir al toreo de naranja y oro.









