A propósito de Roca Rey en Sevilla. Artículo de Francisco Picó.

 

Debo confesar, y confieso, que hasta ayer mismo, tenía mis dudas sobre la tauromaquia del diestro peruano Roca Rey. Digo hasta ayer mismo, que fue el acontecimiento en Sevilla, que supone la corrida del domingo de  Resurrección.

 

Por circunstancias del destino, he tenido la suerte de presenciar “in situ” una de las corridas de mayor importancia en el calendario taurino. La de ayer en Sevilla. Gracias al Ave y también a unos buenos amigos de Madrid.

Hasta ayer, yo no tenía clara la definición de Roca Rey, en lo que respecta a su teoría de la tauromaquia.

Voy a decirlo sincera y claramente. Pensaba que sus continuados triunfos no sólo en Valencia, sino en muchísimas plazas , se debían, sin duda, a su arrojo, a su valor sin cuento, a su entrega, a su ambición, a su firme deseo de llegar a figura del toreo. Todo eso, sin dudarlo.

Tampoco dudaba de su casi, casi, obsesión de intercalar en sus faenas con la muleta, algo que no me acababa de agradar. Me estoy refiriendo a las inas en sus más variadas facetas: espaldinas, arrucinas, reolinas, y todos esos pases que han bautizado con la terminación de inas.

Dice  don Gregorio Corrochano en ese soberbio libro titulado ¿Qué es torear?  Introducción a la tauromaquia de Joselito, que las “inas” son los antibióticos del toreo. Dice asimismo el ilustre escritor “Yo creia que Joselito sabía que era torear y vi como un toro lo mató en Talavera”. Trágica y tremenda expresión.

Naturalmente don Gregorio se refiere a las inas que se apartan de los cánones del toreo. Nada que objetar a las clásicas  manoletinas, las arrucinas, las laserninas, y por estar ahora de moda, a las “poncinas”,  que ha puesto en el más alto nivel, ese torero llamado Enrique Ponce. sin duda alguna, para quien firma estas líneas, el torero más grande de toda la historia del toreo. Lo digo, lo firmo y lo rubrico.

Pero, perdón,  sin querer, me he apartado del tema. Me refería hasta ayer de unas determinadas dudas sobre la  tauromaquia del peruano Roca Rey.

Ayer Roca Rey en Sevilla, me disipó y aclaró esas dudas. , Ayer en Sevilla, Roca Rey toreó espléndidamente a un toro, sin recurrir a para nada a esas espaldinas a las que me refería más arriba.

Roca Rey no tuvo ningún problema para poner al público en pie con un toreo absolutamente ortodoxo, bellísimo, de manos bajas y total dominio del astado. Las series de naturales tuvieron tratamiento de extraordinarias, todo cuanto hizo fue un toreo puro, sin apartarse en absoluto de las reglas más elementales. Ayer el peruano demostró de lo que es capaz de hacer sin atropellar la razón para nada.

Si sus faenas en la recién terminada feria de Fallas fueron arrolladoras, la de ayer en la capital bética, vino a demostrar que nos hallamos ante un gran torero. Ayer su toreo no fue arrollador, ayer fue de cabeza clara y teniendo muy en cuenta que se hallaba en el templo del toreo.

No quiero terminar estas líneas sin referirme a la conducta de algún presidente. Si la primera oreja la concede por mayoría el público y la segunda es potestativa del presidente, ¿porqué  no concedió la segunda? Ya sé que la petición del público bajó de tono tras conceder la primera, pero, insisto. ¿donde estaba la sensibilidad del presidente, si la determinación era suya?

Le digo a usted guardia…

 

 

 

Nació en Callosa de Ensarriá (Alicante) el 22 de mayo de 1932.
En 1975 se hizo cargo de la sección de toros de la Delegación en Valencia de la Agencia Efe, que simultaneó con la corresponsalía de ABC. En aquella época la delegación de Efe en Valencia, cubría además Alicante, Murcia y Albacete.

En 1990, al crearse en Valencia la Delegación de ABC en la Comunidad Valenciana, se hizo cargo de la sección de toros, además de otras secciones como Defensa, Cultura, Economía, Agenda Local, Tribunales, Sucesos, etc,

Colabora con Avance taurino desde su fundación en 1993.

Ha escrito los libros «Tirando de pico», «Las cien mejores anécdotas del mundo de los toros», «Sesenta años y pico y familia».