PEDRÉS, el diestro maravilloso. Este titular no es mío: es que así empieza su pasodoble, que me aprendí de joven y que es uno de los pocos que recuerdo casi toda la letra.

Ricardo Díaz-Manresa
Decía y dice: PEDRO MARTÍNEZ “PEDRÉS” / el diestro maravilloso/ con su valor prodigioso/ ya se ha hecho famoso / en el mundo entero.
También podría haber titulado “PEDRÉS o maravilloso ALBACETE) por lo mucho que lo ayudó, admiró y hasta idolatró, o “PEDRÉS, de ALBACETE al cielo” por su carrera impecable de torero o su vida después de la retirada, con la vena taurina siempre en primer plano. PEDRÉS se merece mucho.
Y seguía el pasodoble: Es PEDRÉS el gran torero, que al toro va frente a frente, por ser artista y valiente, ¡viva el más grande, viva PEDRÉS!
El más grande en su tierra desde luego. Los que no lo vivieron no pueden ni imaginar lo que significaba desde sus comienzos triunfales para sus paisanos. Que estaban locos con él y con JUAN MONTERO. Y es que se sumaba la rivalidad de la pareja, la más fuerte que he vivido. PEDRÉS más popular y valiente y MONTERO toreando mejor pero con un motor inferior. Días, meses y temporadas enfrentados toreramente y todo el mundo hablando de ellos, mucho antes de la feria, y comentando lo que habían hecho en todos los sitios donde toreaban y poniendo sus pasodobles por la radio todos los días.
Para que oyéramos : JUAN MONTERO, ay JUAN MONTERO, que triunfas sobre la arena, es tu fama de torero, el sol de España en tus venas/ JUAN MONTERO, ay JUAN MONTERO, que triunfas por conquistar una historia, ay JUAN MONTERO.
Y la plaza de ALBACETE, abarrotada, con los partidarios de uno y otro, las dos España siempre, las dos tauromaquias, los dos sentimientos. Y PEDRÉS llegó mucho alto por su facilidad para conectar y emocionar al público.
Por un accidente perdimos a JUAN MONTERO. Y tuvimos durante mucho tiempo para animar más todavía el ambiente a MANUEL JIMÉNEZ “CHICUELO II”, en las antípodas toreras del sevillano CHICUELO. Cuando apareció su descendiente tuvo que anunciarse en los carteles como CHICUELO, HIJO. No llegó a nada.
A CHICUELO II también lo arrebató un accidente, éste de aviación mientras venía creo recordar, de la temporada americana. Valiente entre los valientes este CHICUELO II , corto de estatura y grandísimo de corazón, que fue uno de los primeros, si no el primero, que llevaba dos taleguillas a la plaza, porque –de tantas volteretas por tanto arrimarse- los toros se las destrozaban.
No conozco otra rivalidad torera tan intensa entre dos paisanos como la de PEDRÉS-MONTERO. Hubo otra en ALICANTE, intensa, pero sólo local o quizá algo regional, entre FRANCISCO ANTÓN “PACORRRO” y VICENTE BLAU “EL TINO”. También para recordar.
PEDRÉS se retiró y, a su vuelta, su estilo era muy diferente, pausado, templado, incluso algo solemne. Otro torero. Y abriendo carteles en el apogeo total de MANUEL BENÍTEZ “EL CORDOBÉS” al que confirmó la alternativa en aquella tarde histórica de la cornada, quizá la más seguida por la televisión. Y la expectación que despertó y el interés mediático después por el percance.
Y después otro que armó la revolución para completar al gran ALBACETE taurino fue DÁMASO GONZÁLEZ y además él solito : tremendas, imposibles y recuerdo como inolvidables sus tardes en la feria, la gran apoteosis damasista y todo un pueblo siguiendo a un torero nacional e internacional, el más valiente que he visto, con DIEGO PUERTA, y templando como nadie y domando a los toros. Sólo le faltó la estética de cuerpo y traje de luces, que si no…
Y fue fiel a su tierra hasta la muerte. PEDRÉS, no: se fue a SALAMANCA.









