Pues sí, hay ambiente taurino y su reflejo me servirá para completar mi artículo
anterior “Los toros y la Semana Santa” porque el ambiente, o los recuerdos de otros años, siguen en lo más vivo.
Ricardo Díaz-Manresa
El Viernes de Dolores nos trajo la corrida de Herencia. El Sábado de Pasión, la de Jaén y el Domingo de Ramos la de Morón. No empezó mal la Semana Santa para los taurinos, y encima el festejo de Jaén, con la reaparición de Rafaelillo, era nada menos que a beneficio de la Cofradía de El Abuelo, la más popular y querida de la ciudad, que tiene una marcha insigne del maestro Emilio Cebrián, de lo mejor que se puede oir y sentir dentro de la espectacular, brillante y númerosa música de la Semana Santa de España. Qué detallazo que se une a los miles, durante años, de festivales taurinos a beneficio de las Cofradías.
Y precioso lo de Morón donde se tocó una marcha procesionil antes de la corrida emocionando el ambiente. Y además, no me lo creía, los cambios de tercio se anunciaban con un toque de esa marcha.
Y el Martes Santo no pudo salir en Cartagena el Gran Apóstol taurino San Pedro (el que cortó la primera oreja) pero sí recordar su conexión con el pasodoble taurinísimo como es El Gallo. Resulta que en plena procesión del Miércoles Santo, el Apóstol procesiona los dos días, el gallo que iba a los pies de San Pedro empezó a tambalearse porque no iba bien atornillado y el director de la banda avisó diciendo ¡el gallo, el gallo!, para que no lo dejaran caer y la banda creyó que les ordenaba tocar el pasodoble y ¡así lo hizo en plena procesión!. La anécdota tuvo su continuidad y tradición porque todos los años, recogido San Pedro tras su procesión del Miércoles, lo bajan del trono y lo pasan a una peana con ruedas, y en las primeras horas del Jueves Santo, lo llevan entre la multitud desde la Iglesia de Santa María de Gracia hasta el Arsenal Militar, donde está todo el año, a los sones –una y otra vez sin apenas descansar- del pasodoble El Gallo. Increíble.
Y además Simón Pedro está como un trabajador más en la nómina del Arsenal con el nombre de Pedro Marina Cartagena.
Y en Sevilla, la Cofradía más taurina de España, El Baratillo, de La Piedad y LaCaridad, cuya capilla forma parte del edificio de la plaza de toros de la Maestranza, no verá a los nazarenos oir Misa en la capilla del coso donde rezan los toreros antes del paseíllo ni tampoco a estos nazarenos formar sus filas en los pasillos de la Maestranza contemplando a lo lejos los tendidos y en silencio total. Buena experiencia. Y Luis Carlos Peris en el Diario de Sevilla siente la ausencia del Baratillo: “Nostalgia de verónicas por el Arenal. Desde Pepe Hillo a Morante, de Juan Silveti a Manuel Jesús El Cid. Si será torera esta Hermandad que el llamador del palio es un capote de brega”. Y añade: “Desde San Bernardo nos llega otro cortejo torerísimo, mediante el Cristo de la salud y La Virgen del Refugio”. Muy, pero que muy, de Pepe Luis Vázquez y sus hermanos.
Y, por si faltaba poco, parece que estamos estos días a todas horas con Toros para todos porque Enrique Romero no ha parado de salir en Canal Sur pero programando la Semana Santa de Andalucía. Su pasión: Semana Santa y Toros. Como yo.
Por cierto, las saetas se han hecho interminables, como las faenas de muleta. Doblan su tiempo. Que les diga Enrique que canten el tiempo necesario, que no se eternicen.
Y en éste de fin de semana, y clausura de la Semana Santa, más festejos. Almendralejo y Esquivias y no digamos en México. Más ambiente torero en la semana sagrada.
Total, que el toreo está siempre en el alma de España, en las cuatro estaciones del año y en todas sus grandes fiestas.








