“Antonio Vázquez, se pierde la Semana Santa”
No descubro nada cuando digo, que todos los toreros lamentan cualquier tipo de cogidas y naturalmente las cornadas. Pérdida de contratos, estancia en clínicas u hospitales, curas, en ocasiones dolorosas, luego, período de rehabilitación y de nuevo puesta en marcha para poder estar en condiciones de enfrentarse al toro.
Todo esto se da por sabido, pero en el caso que nos ocupa, tuvo además otra significación.
Antonio Vázquez, de la dinastía de los vázquez, hermano menor de Pepe Luis y de Manolo, recibió una tremenda cornada en Valencia por un novillo de la ganadería de Curro Chica. Era el día 27 de marzo de 1.953.
Recuerdo perfectamente que sus hermanos, Pepe Luis y Manolo se desplazaron inmediatamente a Valencia, para estar junto al herido.
También recuerdo que ante la gravedad de la cornada, se dispuso que el herido permaneciese hospitalizado en la propia enfermería de la plaza. La noticia se difundió rápidamente en Valencia y el público se situaba en los aledaños de la enfermería, calles de Castellón y Alicante, para seguir las incidencias de la gravísima cogida.
Pasados unos días y gracias a los óptimos cuidados del equipo médico, encabezados por mi buen amigo y admirado doctor don Francisco de Paula Serra Juan, Antonio Vázquez fue trasladado a la clíníca, de la que era director el doctor Serra, para su definitiva curación.
Lo que mucha gente no sabe es que al torero, además de las incomodidades que tuvo que pasar, lo que más le afectó es que no pudo estar en la Semana Santa de su ciudad natal, Sevilla. Y que el día de Miércoles Santo, en que los miembros de la Cofradía de San Bernardo, lo pasean por ese barrio sevillano, Antonio Vázquez no hizo más que llorar por no poderlo acompañar.
Fé cristiana y gran devoto.








