Ventura aventura

La aventura de Diego Ventura, su carrera, sus últimos años, su significado, su proyección, sus valores, su vocación, su entusiasmo y todo lo que nos muestra en los ruedos merece la pena ser analizado. Todo el mundo se fija más en el toreo a pie que en el de a caballo. Y es lógico  pero no hasta el  punto de dejar de lado el rejoneo o prestarle poca atención o ni siquiera la que se merece.

 

 


Ricardo Díaz-Manresa

 

 

Y por eso hay que fijarse en Diego Ventura, que se ha echado encima en las últimas temporadas el peso  de los espectáculos con caballos. Bien es verdad que en el 2024 alternó más que nunca en corridas mixtas con matadores de a pie, como si se le hubiera quedado pequeño alternar siempre con los suyos. Y es que no tiene rival al haberse quitado de en medio Pablo Hermoso, que va a su aire en sus adioses con mucha comodidad y administrando responsabilidad y riesgo.

O sea, le pasa como a Roca Rey, que los que le quieren poner delante no tienen nivel suficiente y les gana cada tarde, en la que pone todo lo que sabe y puede, que es mucho. No hay que citar nombres porque está clarísimo. Y tiene que torear con ellos porque es lo que hay.

Su temporada en España ha sido muy buena y la continúa en América con excelentes resultados.

Su curriculum está ahí y no puede toserle nadie, aunque defectos tiene y se le pueden poner pegas como a todos. La principal es que Pablo Hermoso medio inventó el rejoneo en el ruedo y lo cambió, para bien, como un calcetín, en los despachos. Y ahí queda y Ventura está lejos de ese camino, con pocas invenciones y novedades.

Frente al entusiasmo que pone y petición de palmas al tendido, defecto y exageración del 99 por ciento de los rejoneadores, costumbre en la que Ventura es uno más y tanto como el que más, se le observa  falta de elegancia, que han tenido otros grandes compañeros pero que no consiguieron ni torear corridas como único actuante, ni salir tantas veces a hombros en Madrid ni cortar un rabo en Las Ventas. Pero la elegancia es la elegancia y él no la tiene. Siempre falta algo.

Sus formas de dirigirse al tendido y pedir aplausos son muy populares. Y en ocasiones harto vulgares.

Nunca he comprendido la licencia que tienen los rejoneadores para saludar y pedir palmas tras el paseíllo y para dirigirse al público cada dos por tres para que les aplaudan. Los de a pie nada de nada en este sentido. Y debería ser lo mismo para los dos grupos. Sorprendería que, finalizado el paseíllo, los toreros dieran una vuelta al ruedo pidiendo palmas y después saludaran desde  el centro del ruedo antes de que saliera el primer toro. Sólo a veces les piden salir a saludar al tercio recordando algún acontecimiento anterior, por simpatía o por alguna otra causa. Pues pido el mismo tratamiento para todos. Nada de alardes con los caballos tras  el paseíllo.

Y, como lo que es justo es justo, y yo admiro la justicia por encima de todas las cosas, pues hay que escribir de lo que hace Ventura en los ruedos, por si no está valorado como se merece.

 La aventura de Ventura ahí está y lo que falta todavía.

Nació en Cartagena en 1944.
Director del Telediario de la 2ª cadena “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena.

Jefe de corresponsales en el extranjero.

Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.

Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios.

Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE.

Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.

Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).

Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de SEVILLA y CARTAGENA. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.