Los toros de Victorino Martín tuvieron seriedad y presencia y fueron exigentes.
Las Ventas, 5 de junio.
Vigésimo tercera cita de la Feria de San Isidro.
Corrida de la Prensa.
Lleno de “no hay billetes”.
Toros de Victorino Martín.
Paco Ureña, silencio tras dos avisos, vuelta al ruedo y silencio tras aviso.
Borja Jiménez, silencio tras aviso, silencio y silencio.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Corrida de la Prensa, con toros de Victorino Martín bien presentados, de lidia exigente, que no ayudaron ni a los de a pie ni a los de a caballo. Requirieron mando en los embroques. Fueron complicados y aunque no se lograran faenas de lucimiento, el mero hecho de ponerse delante fue cualificación suficiente para valorar el poderío de los que lo hicieron. La emoción de su exigencia lidiadora bastaba para disfrutar. Si además hubo momentos de lucimiento fueron un extra, pues en los otros momentos en los que no hubo brillo sí hubo emoción. Había que estar muy puesto para moverse en el albero. Paco Ureña dio una vuelta al ruedo ganada frente a un toro que no humilló, repuso con rapidez y al que con entrega y aptitud consiguió ligarle muletazos. Borja Jiménez mostró firmeza con un exigente astado al que mató mal. Ambos espadas se volcaron, exhibieron capacidad lidiadora y prodigaron arrojo con unos toros que aprendieron rápido.
Paco Ureña saludó a su primero por verónicas pero su escaso recorrido le obligó a optar por la brega para dejarle en el tercio. Brindó al Rey. Dio dos muletazos y en el tercero un derrote estuvo a punto de levantarle del suelo. Repitió derrote en la siguiente y volvió a tener suerte. Aprendió, el desplazamiento fue a menos y por el derecho le fue metiendo en la muleta. Por el izquierdo se cruzó mucho, midió, desarrolló mayor peligro y no hubo forma. No estuvo acertado con los aceros. A su segundo le dejó cerca en una verónica, apretó el toro y ya no pudo estirarse. Brindó al público. Por el izquierdo los dio de a uno con enganchón, se quedó cerca y en otras series se tragó dos en cada una y uno de pecho. En una tanda por el derecho se asentó, mandó y consiguió tres muletazos sin humillar con el abrochado de pecho que aplaudieron los tendidos. En los medios cuajó enjundiosos naturales de buena ejecución con el toro embebido en la muleta. Cobró una estocada larga de efecto fulminante. La solicitud de oreja no fue atendida por el Presidente. Dio una vuelta al ruedo. A su tercero le recibió con verónicas de buen trazo, templadas y lentas. Con la muleta el toro quiso tablas y Ureña optó por llevarlo fuera de querencia hasta los medios. Por el derecho se lo pasó a media altura ligando y con calidad. El toro fue a menos y por el otro pitón los dio de a uno sin bajar la mano pasando a su aire.
Borja Jiménez saludó a su primero con poderosas verónicas y remató con una excelente media. En banderillas cortó mucho. Brindó al Rey. Exigente fue en la muleta y mandando, por el derecho le llevó a media altura aguantando. Repitió con rapidez y le perdió pasos para la ligazón, sin quitarle el engaño de la cara. Por el izquierdo lo intentó pero el astado había aprendido en demasía y no lo permitió. Estuvo desacertado con los aceros. Su segundo blandeó ostensiblemente. Por el derecho su escasa fuerza solo daba para dos muletazos, sin humillar y con la cara alta. Por el izquierdo igual. El último de la tarde no permitió estirarse con el capote pero sí brega hasta los medios. En el caballo M.J.Ruiz Román “Espartaco” le dio lo suyo. En el tercio con la muleta fueron de a uno y fallándole los cuartos traseros. No hubo forma de lucirse con la muleta.







