Urdiales obnubila a Las Ventas

El torero riojano firma una gran tarde en la Corrida de la Prensa.

 

Madrid, 28 de mayo.

Plaza de Las Ventas.

Corrida de la Prensa.

Lleno.

Toros de Juan Pedro Domecq.

Diego Urdiales, de purísima y oro, oreja y oreja tras aviso

Roca Rey, de tabaco y oro, silencio tras aviso y oreja tras aviso.

Bruno Aloi, de blanco y oro, que confirma su alternativa, silencio tras aviso y silencio.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Corrida de la Prensa, con toros cinqueños de Juan Pedro Domecq, serios, de buena presencia, nobles y colaboradores, que dieron juego permitiendo el corte de tres orejas. El mejor lote correspondió a Diego Urdiales quien derrochó torería en ambos cuajando dos faenas de asentamiento, entrega, excelente manejo del capote, encaje y transmisión con la muleta, rubricadas por dos soberbias estocadas que le sirvieron para cortar dos orejas, una en cada toro. Roca Rey derrochó valor, ajuste y aposentamiento, mandando con capote y muleta pero sin conectar lo suficiente con el público, para obtener trofeo, por carecer de entrega su primer toro, en su segundo tuvo que sobreponerse, durante su lidia, a un minoritario sector del público que no le facilitó su labor, triunfando la solidez de su toreo que dio para cortar una oreja, después de pinchar y cobrar una estocada de efecto rápido. El confirmante Bruno Aloi mostró solvencia y oficio con su encastado y exigente primero, en el otro la medida entrega del astado fue a menos, dificultando las opciones de lucimiento del torero.

El primero de Bruno Aloi de salida mostró fuerza medida y blandeó. En varas empujó en la primera cumpliendo en la otra. Bruno Aloi se lució quitando por tafalleras. En banderillas embistió con la cara alta. Brindó a Felipe VI. Comenzó de muleta con quietud por ajustados estatuarios. Lo pasó templando y erguido por ambos pitones, abrochando con ceñidos pases de pecho que a punto estuvieron de costarle un percance. El escaso brío y justeza de poder impidió que la faena conectara lo suficiente con el respetable. En su segundo se estiró por verónicas en el saludo capotero. Cumplió en varas. En la muleta mostró nobleza y medida fuerza pasándolo por el derecho a media altura, saliendo desentendido. Por el izquierdo tardeó, quiso quitarse la muleta e intentó ir a tablas.

Diego Urdiales mostró a su primero con el capote pasándolo por espléndidas y ralentizadas verónicas. En varas manseó en el primero dejándose en el segundo. Asentado sobre el albero, en su quite bajó el capote embebiéndolo y pasándolo cerca. Roca Rey con quietud quitó por suaves chicuelinas y dominadoras tafalleras, rematando con una envolvente media. Brindó a Felipe VI. Con la muleta, la bravura y clase permitió pasarlo con prestancia y cercanía en tandas por el derecho, clavando los pies, entregado, componiendo la figura y transmitiendo, entre el delirio del público. Por el izquierdo la ligazón fue menor. Excelente estocada. Una oreja. A su segundo lo recibió por verónicas de calidad. En varas se dejó. Quitó por verónicas luciéndolo con sentimiento, encajada y lentamente. Embistió con ritmo en la muleta llevándolo por el derecho con verticalidad, relajo, dejándosela en la cara, yendo con codicia y buen son. Por el izquierdo blandeó y fueron de menor calidad. Gran estocada y oreja.

Roca Rey recibió a su primero que embistió sin entregarse en el capote. Cumplió en varas. Quitó Roca Rey con sentidas gaoneras. Brindó a Felipe VI. En la muleta se arrimó, corrió bien la mano pero le faltó empuje al toro. Recibió a su segundo con lances a pies juntos ganando terreno con poderío, hasta dejarlo en el tercio. Cumplió en varas. Inició de rodillas con la muleta por pases cambiados y en pie con toreo en redondo, aplaudidos por el público. La bravura, prontitud, desplazamiento y buen fondo le permitió bajar la mano en series mandonas y largas, muy del gusto del respetable. Oreja.