La lluvia hizo acto de presencia y se erigió en principal protagonista de la cuarta jornada de la Feria de las Novilladas. Lo que debería haber sido la primer aparte del concurso en el que se pone en liza la Naranja de Plata para novilleros sin caballos acabó en suspensión por las inclemencias del tiempo.
Algemesí, 25 de septiembre. Cuarta de feria.
Erales de Nazario Ibáñez.
Carlos Domínguez. Escuela Taurina de Badajoz.
Jordi Pérez. Escuela Taurina de Valencia.
Jorge Martínez. Escuela Taurina de Almería.
Fran de Vane. Escuela Taurina de Albacete.
Julio Algiar. Escuela Taurina de Málaga.
Algemesí. Paco Delgado
No es la primera vez. Ni será la última. La lluvia fue ayer la principal protagonista en la Feria de las Novilladas. Algemesí tiene esto, también, una inestabilidad climática que puede hacer que pasen estas cosas. Que la lluvia obligue a la suspensión de un festejo.
Bueno, técnicamente habría que hablar de aplazamiento, puesto que parece que los responsables del serial algemesinense pretenden no perder ninguna función y se estudia la posibilidad de pasar a la mañana del jueves esta novillada, que hubiese sido la primera prueba del concurso en el que se disputa la naranja de Plata, una especie de feria dentro de la feria en la que se da oportunidad de lucir a los más destacados alumnos de varias de las ya muchas escuelas de tauromaquia que funcionan en España, Francia y Portugal.
Carlos Domínguez, de la Escuela de Badajoz, Jordi Pérez, matriculado en la Escuela Taurina de Valencia, Jorge Martínez, de la Escuela de Almería, Fran de Vane, de la Escuela de Albacete, y Julio Algiar, alumno de la Escuela Taurina de Málaga eran los encargados de lidiar erales de Nazario Ibáñez. Pero no pudo ser.
Ya por la mañana los negros nubarrones que cubrían el cielo de La Ribera dejaron caer un buen chaparrón que se reprodujo a mediodía, con más fuerza e intensidad si cabe. Ya la cosa pintaba mal pero no es la de aquí gente que se rinda por unas gotas. Sin embargo, la cosa no aclaraba y el cielo seguía amenazador, muy amenazador. Y cumplió su negra promesa, volviendo a descargar otra trombita. Ahora ya el panorama sí era más preocupante, por cuanto la hora del comienzo de la furción se echaba encima. Y aun sin gran fuerza, seguía lloviendo. El piso de la plaza, cubierto previsoramente por plásticos y lonas, quieras que no también acusaba el efecto del temporal. Y la gente, tras el rocafull de rigor, esperando a ver qué pasaba. Por los novilleros se hubiese ido adelante. Ellos lo que quieren es torear. Pero tras el conciliábulo entre representantes de la autoridad, miembros de la Comisión organizadora y los responsables de las distintas Escuelas con alumnos anunciados, se llegaba a la conclusión más sensata: vamos a dejarlo por hoy y, si el tiempo lo permite, esto se queda pendiente para la mañana del jueves.
Pues ojalá entonces sí se pueda dar.









