Ayer sábado nos desayunábamos con un curioso artículo en el Mundo Deportivo. El gran periodista Josep María Artells desvelaba la relación, y colaboración, que existía entre el F.C. Barcelona, y la empresa taurina, en la persona de Pedro Balañá Espinós. Según dice el colega, futbolistas y toreros confraternizaban en salones de lujo, y eran admirados por igual, en la sociedad de aquel entonces. Hablamos de los años 40…
José R. Palomar
Pedro Balañá Espinós organizó una corrida el 19 de abril en homenaje al F.C. Barcelona. Los jugadores, entrenadores y directivas ocuparon un palco en la Monumental, donde figuraba extendida la bandera del equipo blaugrana. El público que abarrotaba el coso prorrumpió en una tremenda ovación hacia los campeones, que habían conseguido el tercer título liguero en la historia (1947-48). En el festejo actuaron Mario Cabré y Luis Miguel Dominguín, quienes en los prolegómenos de la corrida, correspondieron al saludo desde los medios. Lidiaron reses de los hermanos Samuel, y el primer ejemplar llevaba el nombre de “Mentiroso”, y correspondió a Cabré, que resultó cogido de forma espectacular…
Ya se disponía Luis Miguel a empuñar los trastos, y surgió enrabietado Mario Cabre, que prosiguió su labor, y brindó al palco donde estaba ubicado todo el stablishment blaugrana. Ambos diestros obtuvieron una oreja por coleta.
Y Artells recuerda que Cabré (que fue además actor y poeta) había debutado en la Monumental en 1934, con el alias de “Cabrerito” cuando estaba actuando paralelamente en las populares y tradicionales obras catalanas “Terra Baixa” y “Mar i Cel” (que posteriormente representaron Lluís Homar, y otros famosos actores). En 1950 salió a relucir el histórico idilio con la actriz Ava Gardner, a la que calificó como “el animal más bello del mundo”… Ambos rodaron en Tossa de Mar (localidad de la Costa Brava) la película “Pandora y el holandés errante”.
Y un apunte taurino-futbolístico con que acaba el artículo del periodista Artells, donde recuerda que el gran goleador del Barca Mariano Martín, tras ocho años en el club, se despidió matando un becerro en un festejo celebrado en Las Arenas (que en aquel entonces “rivalizaba”, aunque con idéntica empresa), en las corridas de toros de Barcelona, con la Monumental…






