Domingo, 27 de septiembre de 2026. Plaza de toros de Algemesi. Lleno en tarde soleada y calurosa. Novillos de Ángel Gómez, bien presentados, aunque algo desiguales de juego. En general tuvieron más fondo que fuerza, pero siempre por la línea de la calidad. Al excelente cuarto se le premió con la vuelta al ruedo. Álvaro Serrano (verde botella y oro), saludos y dos orejas. Juan Alberto Torrijos (malva y plata), dos orejas y dos orejas y rabo. Actuó como sobresaliente Sergio Salas El Pijorro (morado y plata), Entre las cuadrillas saludaron tras banderillear al segundo Felipe Gravito y José Vicente Almagro. Presidió, con algo de prodigalidad a la hora de conceder trofeos, el alcalde de la ciudad, José Javier Sanchis.
Enrique Amat, Algemesi
Los novillos de Ángel Gómez, bien presentados, tuvieron un gran fondo de calidad y nobleza, aunque en general les fallaron las fuerzas. Abrió plaza Alado, castaño, ojo de perdiz y bociblanco. Terciado y justo de presencia, apenas se le picó en el caballo. Tuvo un buen fondo pero le faltaron las fuerzas y se defendió más de la cuenta.
Electo fue el segundo, castaño, bociblanco y listón. Acucharadao de cuerna, escaso de fuerzas, apenas le pusieron un refilonazo. Con todo se vino con la alegría a los engaños, tuvo ritmo, humilló y embistió con clase.
Aguilito, el tercero, negro, fue poco picado, pero duró y siempre quiso romper hacia delante humillando y metiendo la cara con claridad.
Pesadillo el cuarto, poco picado, tuvo calidad, nobleza, se vino las telas con prontitud, alegría y clase. Fue premiado por la vuelta al ruedo.
El novillero de Madrid Álvaro Serrano, quien este año ha abierto puertas grandes como Valencia, Sevilla y Madrid, reaparecía de su última cogida en Murcia. Está en vísperas de su próxima actuación en solitario en Madrid. Sufrió una fuerte voltereta en la lidia del primero, al que toreó con soltura y suficiencia, pero sin que aquello tomarse vuelo. Mató de una media lagartijera.
Y volvió a poner de manifiesto su buen corte de torero ante el tercero, en una labor de elevado tono, que brindó a Juan Alberto Torrijos y Nek Romero, templada y ortodoxa. Mató de una estocada de efectos contundente.
Juan Alberto Torrijos echó las rodillas en tierra de salida en su saludo capoteril a su primero .Luego también comenzó su faena de hinojos, en un trabajo templado, de buen tono, con sobrado conocimiento de la profesión. Suelto y puesto, mató de una gran estocada.
A la puerta de chiqueros se fue a saludar al cierraplaza, al que luego le dió faroles de rodillas y le lanceó con templanza y comunicación con el público. Clavó un par al violin compartiendo tercio con su cuadrilla. Y volvió a comenzar su faena de hinojos. A los sones de La Concha flamenca, toreó con actitud, suficiencia, profesionalidad, fibra y excelente corte., Apretó, enlazado y muy motivado Mató de una gran estocada.









