Toros de granja. Artículo de Ricardo Díaz-Manresa

Un nuevo calificativo para el toro. Se debe a la originalidad de Ignacio Ruiz Quintano con su inventiva de toro de granja. La quiero entender pero no la entiendo muy bien. Porque hay gallinas estabuladas, y de corral, o en libertad, pero en los toros la libertad es la que prima.

Antes se hablaba de los toros de Galache como guirlaches, dulces, apetitosos, sin tirar cornadas, dóciles, sin presentar problemas etc. Y aunque los toros de hoy son los toros de la libertad y hasta de los entrenamientos físicos, con esto de toro de granja se habrá querido referir a la docilidad suprema de “Orgullito” de Garcigrande, el último indultado en Sevilla.

Está claro que hay gallinas torturadas con luz encendida las 24 horas del día y como sardinas en lata en sus mínimos espacios físicos y otras que campan por sus respetos en los corrales y incluso por el campo sin limitación.

Y hay cerdos que no salen de su pequeño habitáculo, muchos de ellos de color blanco, y otros que están en el campo, felices, paseando y comiendo las dulces y exquisitas bellotas.

Y claro, después, se ofrecen al consumidor productos muy diferentes, según qué vida haya llevado el animal, qué alimentación y de qué raza provenga.

Por eso insisto que parece claro que todos los toros se crían igual y que estos de granja les ha puesto Ruiz Quintano este nombre por su comportamiento en la plaza.

Toro que puede parecerse cada vez más al mexicano y del que ya nos advirtió hace tiempo Victorino padre. Y se quejaba de que íbamos para mal.

Otra cosa es el julipié al que se refiere Quintano muchas veces, pues aprovecha casi todos sus artículos para citas taurinas.

Y el julipié es el volapié de El Juli, en el que pega un salto hacia un lado y muchas veces entierra la espada arriba, de forma efectiva aunque criticada.

Y para su suerte, la gente, la masa, no distingue en este tiempo el sitio donde queda la estocada. Muchísimo menos su ejecución. Eso sería para sobresaliente en un examen. Lo único importante para ella es que el toro muera lo más rápidamente posible.

Y como el julipié es mortal pues da lo mismo que el matador tire la muleta tras la estocada e incluso que salga corriendo.

¿Se muere el toro o no? Pues es de lo que se trata.

Y además, nos guste o no, esta parece ser la tauromaquia del siglo XXI : toros de granja y muerte rápida de los toros.

Así, al menos, aumentamos el leguaje taurino, ya de por sí riquísimo.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.

Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.

Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.

Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).

Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.