Santiago Castro “Luguillano” tuvo que reaparecer para poder pagar lo adeudado a su apoderado.
“La temporada de 1964 fue extraordinaria para mí – confesaba Santiago Castro “Luguillano”–. Mi apoderado José Gómez “Sevillano” y yo invertimos en publicidad para mi una buena cantidad de dinero.
Recién comenzada la temporada de 1965 en Las Ventas un toro me pegó una cornada fuerte, de 25 centímetros que me afectó al nervio cíático.
Como le debía a mi apoderado 400.000 pesetas, decidí reaparecer. Retorné a los ruedos en Las Ventas en un mano a mano con El Puri y me dieron 150.000 pesetas. Me pusieron en otro mano a mano con El Puri el 29 de junio de 1967 y me dieron 400.000 pesetas, así es que pude cancelar la deuda.
Lo cierto es que tuve que abandonar porque no estaba en condiciones físicas para seguir toreando, pero con la conciencia tranquila porque había conseguido saldar una deuda, algo que me parecía imposible de realizar”.