“Tomás Mazzantini, se lo pide al toro, por favor”
El banderillero Tomás Mazzantini, que actuaba a las órdenes de su hermano Luis (casi todo el mundo, incluidos los toreros le llamaban don Luis), una tarde en la que su hermano, no encontraba la manera de estoquear a un toro aculado en tablas, posiblemente por la querencia de un caballo, no cesaba de meter el capote con enorme insistencia, sin resultado positivo.
Como el tiempo pasaba y se aproximaban los temibles avisos, (entonces si eran temibles, no como ahora, en la que hay más avisos que orejas), Luis Mazzantini le ordenaba a su hermano cual era el sitió donde debía llevar al toro, para poderlo matar.
Esfuerzos inútiles del banderillero, y el toro negándose a desplazarse a pesar de los innumerables capotazos.
Finalmente Tomás se acercó al toro y le dijo: Toro, por favor, hazme caso, dice mi hermano que vayas allí.
Comoquiera que el toro permanecía inmóvil, Tomás le dijo a su hermano. Ya ves hasta se lo he pedido por favor, y ni aún así me hace caso…
Desengáñate, no hay manera.









