Parece que cada vez con mayor frecuencia se está confundiendo libertad con libertinaje, y cualquier tontaina es capaz de perpetrar un acto vandálico sin que la justicia se muestre mínimamente severa con él, lo que acaba favoreciendo la aparición de más tontainas faltando al respeto. Si cuando yo era joven se me hubiese ocurrido manchar una estatua con pintura, mi padre me la hubiera hecho limpiar con la lengua; una manera de atajar de cuajo las imbecilidades.
Recuerdo la retransmisión de una corrida desde la Monumental de Méjico hace más de dos décadas. Toreaba Enrique Ponce y el comentarista azteca le llamó el torero “chivo” en referencia a la población de la que es oriundo el matador valenciano. Yo me quedé perplejo. Evidentemente el periodista desconocía que el gentilicio de Chiva es chivano, y no chivo. Pocos años después, en una nueva emisión de un festejo de la capital mejicana, el locutor –no sé si era el mismo– acertó, esta vez sí, a decirlo correctamente. Dudo que a estas alturas todavía haya alguien que no sepa de dónde es natural Enrique Ponce que, sin duda, es el personaje más reconocido y el que más fama le ha dado al municipio que le vio nacer.
Para hacerse una idea de la dimensión profesional de Ponce harían falta todas las páginas de un nuevo Quijote y seguramente no serían suficientes para anotar todos sus logros. Sólo por ello merece el mayor de los respetos. Pero, para calibrar su verdadera categoría, a su calidad artística hay que sumarle además su majestad personal. Enrique Ponce es un señor a todos los niveles, y Chiva, sin duda, está orgullosa de su paisano.
Hace unos días amaneció la estatua que en su honor erigió su pueblo bañada en pintura. Quiero pensar que el tontaina autor de la fechoría es un completo analfabeto, además de un maleducado, irreverente y dictador. Porque dictador es aquel que quiere imponer sus gustos y criterios por encima de la consideración que hay que profesar a otras opiniones y pareceres. Y eso justamente es lo que intentó hacer el maleducado, tachar, borrar, dañar, mancillar lo que no quiere, no le gusta, no entiende y no sabe. Su irreverencia es fruto de su osada ignorancia, porque hacer lo que hizo sólo demuestra su incultura. ¿Alguien puede imaginarse a un premio Nobel atentando contra quien no piensa como él? Desde luego que el tontaina no tendrá distinciones culturales en su vitrina.
Actualmente son demasiados los que confunden libertad con libertinaje y pisotean el respeto que se le debe tener al resto de congéneres. Algo está fallando en nuestra democracia cuando cada vez son más quienes transgreden los derechos de todo ser humano. No se trata de ser aficionado o antitaurino. Esto es cuestión de desconocimiento y de falta de cultura. Quizá el Ministerio de Educación debería revisar sus estrategias porque su materia no parece estar funcionando como debiera. Y entretanto, el Ministerio de Interior podría endurecer los castigos. No digo yo que estropear una estatua merezca la cárcel, pero me parecería justo que quien la haya ensuciado la restaure, y además con su dinero. En mi época, y de eso no hace tanto tiempo, si hubiese sido yo el autor de la pintada mi padre me habría obligado a limpiarla con la lengua.
Nuestra sociedad necesita volver a poner en alza valores como la buena educación, la tolerancia y el respeto, con ello todo iría mejor. Respetar para ser respetado, ese debería ser el eslogan, y si no, a limpiar con la lengua lo que uno ensucia.









