Enrique Ponce dio ayer una gran tarde de toros. Fue en Villanueva de Córdoba, una plaza de tercera en la que firmó una actuación de primera.
No importa el lugar. Ponce no hace distinciones entre capital o pueblo o coso de primera o de segunda categoría. El maestro es siempre el mismo: máxima entrega y máxima calidad allí donde toree. Máxima honradez profesional, por tanto. Ayer tocó torear en Villanueva de Córdoba y el aficionado que acude a ver al de Chiva en este coso tiene el mismo derecho de verle en plenitud que el que acude a Las Ventas. Ponce lo sabe, por eso no hace distingos. No las hizo nunca.
Se lidiaron toros y novillos de Sancho Dávila y Conde de Villafuente y con Ponce, que cortó tres orejas y un rabo, actuaron El Cid, que paseó una oreja, y el novillero Carlos Jordán, que fue premaido con cuatro orejas y un rabo.









