El novillero francés sufrió una lesión en su mano derecha en la novillada que abrió feria.
José R. Palomar
En su actuación del pasado lunes en Manizales, el novillero Lalo de María tuvo tantas dificultades para matar a su segundo novillo de Achury Viejo que hasta escuchó los tres avisos… Pero todo tenía una explicación: le faltaba fuerza en la mano derecha porque sufría una cornada, de la que se apercibió ayer martes… Hasta el punto que tuvo que acudir con urgencia a una clínica de Manizales, donde le revisaron la herida y fue operado.
La cirujana que le atendió María Rosario Jaramillo dictaminó neurolisis en nervio de mano abierta; miorrafía de flexores de mano, colgajo de piel entre 5 y 10cm. Herida en eminencia tenar, con con flap de piel y sección completa de flexor pollicis brevis. Presenta además diversas heridas en muñeca y mano, de menor importancia.
El novillero, hijo de la rejoneadora María Sara, y al que apodera José Antono Campuzano, pensaba ir a tentar durante lo que queda de semana, antes de emprender viaje de vuelta a España este viernes. Pero la lesión ha truncado sus planes.









