Verdadera e interesante historia. He escrito poco de Pablo Aguado y ese poco antes de su explosión, pero le he seguido mucho. ¿Digo mucho? No: muchísimo. ¿Muchísimo?. Más todavía: todo. Por detrás de su familia, supongo, pero ni un peldaño abajo.

Ricardo Díaz-Manresa
Y esta es mi historia sevillana con Pablo Aguado. En la capital del Guadalquivir había dos mujeres de la tierra que eran muy amigas: María José Lucena, conocida familiarmente por Ipa, y María Reyes de Lemus del Rey. La primera, tía de Pablo, hermana de su madre. La segunda, mi cuñada, hermana de mi mujer. Amiguísimas desde niñas, desde el colegio.
Pues la tía del torero y mi cuñada hablaban del sobrino. Y mi cuñada me llamaba para que escribiera de Pablo. Pero si no lo he oído en mi vida. ¿Torea becerradas sin picadores?… “ No lo sé, pero escribe” ¿Qué voy a escribir?
Pero cuando empezaba a balbucear su camino el torero, una vez terminada su carrera universitaria, murió mi cuñada en el otoño del 2014, meses antes de que debutara con picadores en la Olivenza de moda. Pero me quedé con la copla y le seguí minuto a minuto cumpliendo la petición de Reyes: síguelo.
Y lo seguí en la nocturnas de la Maestranza. Comunicaba mucho por whatsapp con Ipa y cuando toreaba, y yo no estaba, whatsapp tras whatsapp, me decía lo que estaba haciendo en cada momento. Y la alegría de ambos al ser el triunfador de esa serie. Y ese mismo año le pregunté a Carlos Crivell, en la colombinas, en la puerta de la plaza de toros de Huelva:
– ¿Te parece tan bueno?
– Lo que he escrito.
Fue el primer sí a Pablo Aguado.
En memoria de mi cuñada, quería entonces y quiero ahora, que triunfe, el torero que más ganas tengo de que sea gran figura…De todos los que se visten de luces hoy.
Y empezó la cosa seria con picadores. Ya la realidad. No iba mal, pero no iba bien. Faltaba o suerte. O decisión. O emoción. Y le seguía en todas. Y lo comentaba con Ipa, especialmente en las plazas de primera. Pero no hubo zambombazo. No escalaba.
Sí, suscitaba esperanzas por su personalidad, pero… Por su estilo, clasicismo, temple, elegancia. El clasicismo, tan perdido hoy día. Y por el conjunto exhibido y, sobre todo, por lo que podía desarrollar. Estaba ahí. Esperando el día de gloria. Y me hacía pensar : como no apriete… Cornada en Las Ventas en septiembre del 2016. Bautismo de sangre.
Pero había en él algo …Algo, pero ¿ tanto como darle la alternativa en San Miguel sevillano del 2017, con Ponce y Talavante?. Está bien, pero sin espada. Vuelta a empezar. Al año siguiente, en el 18, lo anuncian por sus méritos contraídos, pero en su categoría: otra vez Sevilla, su tierra, primavera, preferia, con Javier Jiménez y Lama de Góngora. Pincha su primero y triunfa en su segundo. Y deja un sí pequeñito. Un sí que merecía puertas : ni una, no le abren una buena, ni una. Año en blanco o casi.
Y los sevillanos y los taurinos “no lo ven” y se queda parado. Parecía un no al torero. Pero … el 28 de septiembre lo ponen en Las Ventas, Otoño, confirmación de alternativa, con Talavante y Fortes. Toros de Victoriano del Río y entra por sorpresa sustituyendo a Paco Ureña, en la famosa feria del bombo, ya enterrado. Igual había otros con más méritos para ocupar el puesto. Está bien y pide sitio. No entró en el sorteo del bombo pero le cayó el gordo. Talavante sin suerte y Fortes espectacular cogida. Se le puso todo a huevo. Apretó.
Más sorpresa porque en Sevilla lo colocan en el 19 con Morante y Roca Rey. Farolillos. De golpe. Otro sí exagerado, porque no estaba en esa categoría. Y… llega el sííííí. Hay tela que cortar y merece otro artículo. Hubo sí, no, sí y queda el sííííí.









