Uno de los momentos más emotivos de la novillada celebrada en Valencia con motivo de la festividad de la Virgen de los Desamparados, tuvo lugar durante la lidia del primero de la tarde.
El novillero valenciano Cristian Climent, una vez pidió el preceptivo permiso a la presidencia, se dirigió a una contrabarrera del tendido dos, en la que se encontraba el magnífico aficionado de Requena, excelente fotógrafo y mejor persona José Enrique Martínez Cantero.
Cristian, amigo personal de José Enrique, con quien le une una larga amistad desde hace y’a muchos años, tuvo el gesto de dedicarle la muerte de su novillo.
Fue un homenaje a todo lo que les une, y como señal de ánimo para su amigo, quien está lidiando con tanta torería como hombría y estoicismo un problema familiar. Problemas de salud, afectantes a lo que uno más quiere en la vida, que el bueno de José Enrique no merece. Pero la vida es así, y a veces reparte cornadas a quien menos se las merece. Y, como el título de la célebre novela de Torcuato Luca de Tena, Dios escribe a veces con renglones torcidos. Por algún lado les tendrá que compensar.
Mientras esa merecida compensación llega, bien por el brindis.Y, desde aquí y desde las “Tierras del Interior”, todo el afecto, el apoyo, el ánimo, el cariño, la amistad y la admiración hacia Cantero y toda su familia.
Va por usted, amigo!!!!!
Foto: Mateo









