Castella, Manzanares y Talavante abrochan una feria discreta.
Castellón, 10 de marzo.
Último festejo de la feria de La Magdalena.
Toros de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto.
Sebastián Castella, ovación tras aviso y una oreja tras dos avisos.
Manzanares, ovación y oreja.
Alejandro Talavante, oreja y silencio.
Germán Jiménez/Burladero Tv
Fotos: Enfoque taurino.
Sebastián Castella que remató con una revolera y un quite por chicuelinas, al que abrió plaza, comenzó, sentado en el estribo, su faena de muleta. Fue un animal noble y repetidor, aunque, con una embestida, algo rebrincada, Castella lo supo conducir con temple por ambos pitones, en una faena que, concluyó, clavando las zapatillas en la arena para pasarse al toro muy cerca y sin enmendarse nunca. Entró a matar al encuentro, dejando media estocada, haciendo uso de la cruceta en tres ocasiones.
Al segundo, lo recibió José Maria Manzanares, a la verónica. Ya, muleta en mano, cuajó algunos buenos muletazos en redondo, a un animal noble pero, que tomaba el engaño protestando, defendiéndose y quedándose a veces. Buena labor del alicantino, aunque faltó, la necesaria emoción que el toro debía haber puesto. Lo mató de pinchazo y media estocada.
Alejandro Talavante, que saludó a pies juntos al tercero, quitando después por gaoneras, para iniciar por estatuarios, una labor de muleta que, prosiguió toreando con temple y ligazón con la diestra, a un animal de gran nobleza. Faena de mucha enjundia que se vio aderezada, por algunos cambios de mano y muletazos mirando al tendido, concluyó con unas manoletinas. Todo lo hecho fue rubricado con un estoconazo.
El cuarto fue muy suelto de salida, con él, se lució Castella en un quite que, comenzó por tafalleras, hubo algún farol y concluyó con una revolera. Entre las dos rayas y con una larga serie de rodillas, comenzó el torero de Beziers su labor muleteril. Prosiguió, con una serie en redondo en los medios, iniciada con un pase cambiado. Fue un buen toro, se desplazaba y metía muy bien la cara por el pitón derecho, permitiendo al torero, cuajar muy buenos muletazos por ese lado. Faena de peso de Castella, que, tras un arrimón, concluyó con unas bernardinas.
Manzanares, saludó a la verónica al quinto de la tarde, un animal que fue noble y repetidor, pero que se dejó, casi todas sus fuerzas en el caballo. Aún así, Manzanares consiguió hilvanar muletazos de calidad en un trasteo en el que, anduvo muy por encima de su adversario, al que pasaportó de una estocada entera.
El que debía cerrar plaza, se mató al chocar contra uno de los burladeros nada mas salir al ruedo, teniendo que ser arrastrado al desolladero y, saliendo en su lugar el sobrero. Talavante inició con unos torerísimos doblones su labor muleteril. Por desgracia, al rematar con un recorte esos primeros muletazos de tanteo, el toro cayó y se lastimó, quedando totalmente mermado, hasta el punto de que el matador, se vio obligado a abreviar.









