Y con explosión de festejos este finde en toda España (esto huele a normalidad), pues ya estamos ante la de Resurrección y Feria de Abril 2022, que va a ser muy importante y con la temporada lanzada con las grandes ferias de mayo esperando, además de sanisidro. DANIEL LUQUE se las verá en DAX en su día con los de LA QUINTA, como único espada, donde anuncian una muy rematada feria.
Aunque el tiempecito ha sido más propio de invierno que de esta época del año -y menos aún en la Comunidad Valenciana, donde el sol cada mañana brilla más, como dice la canción de Nino Bravo- y la lluvia ha deslucido, e incluso impedido, varios festejos, la verdad es que hay que destacar varias notas de interés y brillantes en estas dos primeras ferias de gran relieve que se han celebrado estas últimas semanas en Valencia y Castellón.
Pues sí: cartelazos en todas las ferias de España y Francia, menos en la de San Isidro porque dicen que es larga y diferente y necesita morralla para rellenar todos los carteles y equilibrar, al menos, el presupuesto, situación que cambiará cuando, pasado sanisidro, los precios sean libres. O sea, tirando para arriba y, claro, más caros. Veremos si hay claridad.
Una guerra nunca es justa. Ninguna rencilla territorial ni interés económico pueden autorizar la muerte de seres humanos. En las batallas siempre pierden la vida los más inocentes, mujeres, niños, civiles y militares, personas sometidas a los dictámenes de dirigentes ambiciosos, cuando no desequilibrados. Cada familia damnificada tiene detrás una historia, la del ucraniano Mikola, aficionado a los toros, es una de ellas.
Desgraciadamente. A pesar de que estamos en pleno siglo XXI, el mundo de los toros parece anclado en el pasado. En muchos aspectos, pero sobre todo en sus instalaciones e infraestructuras, no hay duda de que parece que vivamos atrapados en el tiempo.
No se cansan. Corridas interminables, inaguantables, insoportables, eternas. Hasta una novillada sin picadores –lean bien: sin picadores– duró casi 3 horas, 3, en las recientes Fallas. No se cansan de cansarnos.






