Pues sí, ya con 83 años , EL NIÑO SABIO DE CAMAS, como le bautizó el gran GONZALO CARVAJAL, pero han recordado mucho más los 90 de CURRO…por la suerte que tiene por su legión de adoradores, cantores o exageradores.
El que dijo que la TAUROMAQUIA es una actividad injusta, sádica y despreciable, ministro (¿ministro?) ¡lo juro!, puesto ahí por un caprichito de la YOLI, que debe operarse la nariz para que no le llegue a la acera de enfrente y se convierta en una PINOCHA. Y pueda lucir sus carísimos modelos… muy comunistas.
La mayoría de las ferias taurinas se presentan últimamente de forma pomposa, con fiestas que incluyen música y cócteles. Ni rastro de las tradicionales ruedas de prensa en las que se podía preguntar sobre presencias y también ausencias. Ahora los titulares los dictan los propios empresarios, que en sus intervenciones proclaman la grandeza de los carteles sin posibilidad de réplica. Parece que a la oligarquía taurina le incomoda la exigencia y la crítica.
No hubo que esperar siquiera a que terminasen las fiestas, esa especie de tregua que nos damos para aparcar nuestras peleas y enfrentamientos -al menos los más livianos y llevaderos- y ya tenemos servido el primer disgusto de este año que no ha hecho sino empezar. Menudo comienzo…
Y además, y también, y para que vean, y para que se enteren. El toreo una vez más en la sangre y en el corazón del pueblo. En plena calle, ante los ojos de los niños y de todos.
Son insistentes, persistentes, inagotables. Es cierto que para muchos de sus cabecillas es su forma de vida y significa su sustento. Quizá por ello no cejan en su empeño de lograr su cometido, acabar con la tauromaquia. Si encuentran un resquicio por donde atacar, los antitaurinos no descansan ni en fiestas. ¿Entretanto qué hacen los profesionales del toro?






