La decisión tomada días pasados por el alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia Alejandro Contreras, en el sentido de dejar de intentar seguir la profesión de torero, así como las razones que esgrimió en el comunicado que daba cuenta de la misma, ha servido para volver a poner de manifiesto lo que en realidad deben ser los objetivos de las escuelas de tauromaquia y el de todos cuantos se inscriben en ellas. Cuando se constituyó la escuela de Valencia en el año 1983, el director elegido fue Francisco Barrios El Turia. Un matador de toros que gozó de gran cartel, sobre todo en su etapa como novillero, allá por la década de los 50. Pues bien. El Turia manifestó con tanta valentía como lucidez, ya en el mismo momento de su inauguración, que la función esencial de las escuelas taurinas no la constituía el hecho de que de ella salieran profesionales del toreo. Al contrario. Afirmaba que su principal objetivo era el de formar personas y profesionales, tanto en la plaza como en la calle. Y en este sentido siempre se intentó cuidar con esmero el tema de la formación integral de sus alumnos. El objetivo era, y debe seguir siendo, el de formar buenos profesionales, y sobre todo ser un semillero de grandes aficionados. Y es que, teniendo en cuenta las edades que tienen los que se inscriben en ellas, el toreo debe formar parte de su educación, de su ciclo formativo tanto académico como personal. …

Más cornás da Madrid desgraciada y últimamente a novilleros sin nombre y sin bagaje y ante enormes novilladas de trapío. Sí, y unos cuantos aprovechan la situación que puede ser por coincidencia o mala racha de novilleros caídos en las Ventas, 11 cornadas, muchas más que orejas, para pedir la humanización de la temporada de los novilleros. Entre ellos el Produccións que tiene muchas cosas buenas pero también malas. Y que ha metido otra vez la pata.

En el toreo, como en la vida, la actitud es importante, pero no debe serlo todo. Siempre que sea posible el torero debe torear y no quedarse en las formas, ha de ser el dueño de la situación que primero domina y luego se abandona a la expresión artística. Porque torear es mandar en las embestidas para llevarlas largas y por abajo, eso que se llama profundidad y que pone a todos de acuerdo.

Quiero pensar que las manifestaciones vomitadas en las redes sociales tras la muerte de Víctor Barrio serán juzgadas como merecen. Si los jueces se escudan en un supuesto “vacío legal” para no castigar de forma severa afirmaciones y deseos más propios de un sicópata que de alguien en su sano juicio, se podría abrir una veda nada deseable. Delitos como la incitación a la violencia, al odio y enaltecimiento del terrorismo no pueden quedar impunes, porque entonces todo valdría, también las tornas de los protaurinos.

Un año más, la feria de julio de Valencia marca el cenit de la temporada en la Comunidad Valenciana. Cinco festejos -tres corridas de toros, una de ellas mixta, una novillada picada y la desencajonada que abre el serial- componen este ciclo que busca mantener su sitio en el calendario taurino pese a que mucho ha sido lo que ha cambiado en torno suyo.

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