Ahora más que nunca los toros necesitan de los medios de comunicación como escaparate social, especialmente de los no especializados. Y por encima de todo la televisión en abierto se hace imprescindible para enseñar el toreo, captar nuevas aficiones y dar continuidad al relevo generacional necesario para que siga habiendo futuro.
Hace unos días cumplió cincuenta años Enrique Ponce, el torero más destacado de los últimos tiempos y uno de los grandes nombres de la historia de la Tauromaquia. Un aniversario que se ha celebrado en mitad del único parón que se ha permitido en una carrera de cuatro décadas.
MORANTE sí y p´alante. PONCE, silencio total. Escondido. Mudo. Sorprendiendo y defraudando a muchos. Había un mano a mano pendiente y ya imposible, el de PONCE con JOSÉ TOMÁS. Y ahora otro, PONCE con MORANTE. Lo veo difícil.
PONCE y MORANTE continúan sus ahora caminos opuestos. ENRIQUE cumple 50 años y MORANTE 25 de alternativa en 2022 y no para de acaparar actualidad con su sonadísimo “sermón” de MADRID en la peña EL TORO y la presentación de su temporada mexicana. Del que fue ejemplo al que lo es ahora y cómo.
Según todos los indicadores, los toros van perdiendo interés en la sociedad española. La falta de promoción en la televisión estatal, los ataques antis, los intentos abolicionistas de algunos grupos políticos y la crisis económica han sido determinantes para que el mundo taurino sufra una indiferencia galopante. La tendencia es más que preocupante por mucho que hoy todavía 11 millones de españoles respalden la tauromaquia, aunque el sector profesional sigue sin ponerse manos a la obra en busca de soluciones.
Cuando se pone empeño, fe y disposición, las cosas terminan saliendo. Y sobre estas bases no suele haber objetivo que se resista. Tres ingredientes que, por ejemplo, Morante de la Puebla, ha sabido administrar a la perfección para cumplir una campaña perfecta.






