La Feria de Novilladas de Algemesí, conocida en la zona como “Setmana de Bous”, es el ciclo más antiguo de cuantos existen y, sin duda, el más peculiar. Desde el siglo XIX ha venido dando cabida, primero a los valientes del lugar, y después a los novilleros más avezados del escalafón. Su singular plaza de madera ha visto la evolución del toreo y ha sido trampolín para muchos chavales que acabaron convirtiéndose en figuras del toreo. Este año ofrece 10 festejos en nueve intensos días de toros y fiesta.
Un año más, y ya se ha dicho muchas veces, septiembre marca el cenit de la temporada taurina española. Muchísimos son los festejos que se dan en este mes y muchísimas las ferias que se celebran a lo largo de sus 30 días. Y de todas ellas hay una que marca la diferencia: la de Albacete.
Dos cosas extrañas, como tantas otras en la desquiciada España actual. Los toreros, también las figuras, firman menos corridas pero por los percances hay más sustituciones de lo que era habitual.
Hace décadas era habitual que muchos jóvenes quisieran ser toreros para salir de la pobreza. La causa económica era principal para emprender la aventura. Hoy hay que tener dinero para comenzar a dar los primeros pasos en el mundo taurino, y la motivación es bien diferente, circunscribiéndose a factores pasionales y de reconocimiento.
No pierde ocasión el personal de lucirse y sacar pecho a la más mínima ocasión. Lo malo es que, muchas veces, se hace buscando provecho fácil y arrancar ovaciones, y votos, con acciones de más bien poco valor o ninguno, haciendo ilusionismo ante un público entregado de antemano o escasamente entendido.






