De vez en cuando uno aparca el abatimiento que le invade al pensar en el futuro de los toros para ilusionarse de nuevo con la creencia de que su perpetuidad es posible. Comprobar que, a pesar del complicado momento que atraviesa la tauromaquia, las escuelas taurinas continúan matriculando a nuevos valores es uno de los motivos por los que la esperanza sigue latente.

Otra vez, y ya van ni se sabe cuántas, el Gobierno de España, se supone que el Gobierno de todos, y para todos, discrimina a la tauromaquia y le hace otro feo a cuenta del dichoso y nonato bono cultural.

Pues como ocurrió cuando apareció la Presidenta de la Comunidad de Madrid, ISABEL AYUSO, en el verano en la Plaza de las Ventas, se repitió en la corrida de la HISPANIDAD, 12 octubre, esta vez acompañada del alcalde de la capital, MARTÍNEZ ALMEIDA. Ovación cerrada, la ovación de la tarde, como le dijo DAVID CASAS cuando la entrevistaba en el callejón. Se ve que el pueblo la quiere, por sus hechos, claridad y valentía. También el taurino, ya que siempre se declara aficionada.

El sector taurino se mira el ombligo sin atisbo de autocrítica ni de intención manifiesta de buscar soluciones a los problemas que acechan. Todo parece ir bien para los profesionales y también para gran parte de compañeros de la prensa televisiva que, en su afán de captar clientela, intentan vender una tauromaquia idílica obviando que los aficionados, los auténticos consumidores de retransmisiones, lo que realmente valoran es el fondo de la tauromaquia. Por fortuna, y casi milagrosamente, de vez en cuando aparece un político que defiende el toreo.

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