Hace años, torear en Madrid era el premio al aprovechamiento de una serie de oportunidades que se tenían por pueblos y ciudades. Ahora, tener la oportunidad de hacer el paseíllo en Las Ventas es un lujo que abre la posibilidad de anunciarse en pueblos y ciudades. Otro tipo de oportunidades es el que están disfrutando algunos novilleros en distintos Circuitos organizados por la Fundación Toro de Lidia, que ha redactado unas reglas de clasificación que no contentan a todos.

Durante las últimas semanas se ha producido un aluvión de indultos. Desde que Román lograse el de “Escondido”, en el cierre de la Feria de Julio de Valencia, varios más son los que se han concedido en plazas tan distintas como la de Huelva o la peruana de Ollaechea ¿Todos razonables y justificados?

Bilbao 2024 es la feria del ser o no ser, en una decadencia que debe atajarse porque Bilbao ha sido muy importante para el toreo. Pasó de ser una fundamental de la temporada a  un alma en pena. Lo del año pasado, con los tendidos tan vacíos, fue descorazonador, pero seguía una tendencia decadente demasiado clara.

El abandono de la televisión pública a los toros acabará resultando letal para la tauromaquia. Los aficionados vivimos en nuestra esfera y no nos damos cuenta, pero la sociedad está cada vez más alejada del mundo taurino. TVE no retransmite ni una sola corrida ni le dedica un solo minuto a la información de los festejos más importantes, incumpliendo con sus estatutos y haciendo un daño irreparable al toreo.

Es  ley de vida. Y ley debida. Algo que llevamos marcado ya desde que se nace. Nuestra existencia es limitada y llega un día que se acaba. En ese tiempo cada cual hace el camino que puede. El de Camino fue largo, brillante pero también, y eso es algo que asímismo va implícito en vivir, duro.

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