Termina la temporada y arranca la campaña de resúmenes, análisis y estadísticas. Un año más, las figuras copan la atención mayoritaria y, lógicamente, mucho más espacio en los medios de comunicación (que aún tocan el tema taurino).

Oigo a algunos políticos hablar de forma insustancial de la abolición de la tauromaquia y a favor de unos cursis y postizos derechos de los animales y recuerdo a una señora paseando a su perro en el carrito de un bebé y a una niña que soñaba con ser la mami de un cachorro de sexo chico. A este paso acabaremos vistiendo a nuestras mascotas de traje y dándoles 20 euros para que vayan a comer al restaurante que elijan. 

Hay jóvenes hípermodernos que, tecleando sus móviles a velocidad vertiginosa, cuentan las corridas de toros a través de WhatsApp. Otros devoran pipas con un entusiasmo febril al tiempo que el torero realiza su faena. ¿Cómo se puede sentir la emoción del toreo así?  No me imagino a nadie escribiendo mensajes de teléfono ni comiendo pipas mientras Curro dibujaba una media en La Maestranza. 

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO