Pues sí. Escribía hace poco que hay cinco meses para aprovechar el período del llamado invierno e intentar arreglar algunas cosas del toreo. El conocido como “sistema” debe reflexionar para dar más emoción y quitar trabas al espectáculo, cada vez más lento y aburrido. Y ampliar las oportunidades. Y hacer nuevos carteles con el mismo escalafón. Y organizar más novilladas para que al menos surja ese torero que mueva las taquillas.
Profesionales y aficionados del toreo debemos un reconocimiento a una época que las nuevas generaciones tienen, no sé si decir aparcada, u olvidada, o simplemente ignorada, por las prisas con las que manejamos la historia y los recuerdos propios.
Nunca ha sido la tauromaquia disciplina que tuviese favores de la Administración, fuese esta del signo que fuese, llegando, a lo más, a ser tenida en algún momento puntual como elemento de distracción para la masa.
La participación del aficionado a través de su opinión en el soporte del espectáculo taurino vuelve a ser una eterna cantinela. Porque quieren estar, y sería necesario que estuvieran..., pero deberían aprender a estar.
Espero que otro descanso hasta marzo lo aprovechen los taurinos. Disponen de cinco meses para trabajar y resolver muchas cuestiones pendientes en el toreo.
Dice El Cordobés, Manuel Díaz, que se va. La artrosis que sufre en sus caderas le está amargando desde hace tiempo y ya parece que no puede más. Este año tuvo que cortar la temporada en junio por ese problema y, ahora, anuncia que se va a volver a operar y según quede hará temporada de despedida o, como mínimo, actuará una última vez en público para que sus hijos le corten la coleta.






