La América que sigue al otro lado del charco, la América del charco, la del charco de los charcos.
Tenemos una Fundación del Toro de Lidia -nueva, quiero creerlo- con Victorino al frente. Y se me ocurre, entre las cosas -muchísimas- que debería hacer las siguientes o intentarlo: 1.- Que sea un órgano conocido a nivel nacional. 2.- Que los medios informativos, especialmente los generalistas, tengan fácil y continuo acceso a ella. 3.- Que sus actividades sean noticia y vayan haciendo opinión. 4.- Que organicen campañas para romper los argumentos de los antitaurinos. 5.- Que imite lo que ha hecho Francia y muy bien por cierto. 6.- Que presente la verdad y la belleza del espectáculo. 7.- Que denuncie a los empresarios deshonestos y/o dañinos igual que hizo con los explosivos arrendamientos de Zaragoza y Puerto de Santa María. 8.- Que demuestre que los toros no son un espectáculo subvencionado sino que aportan mucho dinero al erario público. 9.- Que se entere todo el mundo de los puestos de trabajo que generan. 10.- Que sepa la sociedad engañada el gran beneficio que aporta al medio ambiente. Y que son tan ecológicos que forman un ejemplo envidiable. 11.- Que el toro es el animal más libre y mejor cuidado. 12.- Que los toreros son los héroes de este tiempo y más valientes y arriesgados que en todas las demás profesiones 13.- Que insistan -nunca será suficiente- en la aportación de los toros a la gran cultura: literatura, pintura, escultura, periodismo, cine etc. Es algo irrebatible y contra lo que los antitaurinos difícilmente pueden luchar. 14.- Que aparten de la Fundación …
Si por bravura entendemos todo aquel acto de valentía o determinación para afrontar situaciones complicadas, qué duda cabe que es término que se puede aplicar perfectamente a personas, aunque en este nuestro entorno y ambiente se asimile siempre, o casi siempre, a la condición ideal del toro de lidia. Bravura se aplica, pues, al hombre y a los animales, y equivale muchas veces a valor, esfuerzo o arrojo.
Que se sepa lo que ingresa una plaza una tarde de toros y que los honorarios de toreros, ganaderos y empresarios se adapten a la recaudación. Que nadie se quede por cobrar o le cueste dinero torear. Que se perciba más cuanta más gente ocupe los tendidos. Que el caché sea mayor para quienes más público atraigan y que las entradas para verlos suban su precio respecto a los carteles más “baratos”. Posiblemente sea una utopía más de un mundo taurino anclado en un arcaico y obsoleto modus operandi.
Tiene narices que José Tomás y Morante, dos de los toreros con más feligreses, dos de los que más gente consiguen hacer peregrinar, dos de los que más influencia podrían ejercer en los medios de comunicación han decidido jugar fuera de competición, en una liga paralela cargada de exigencias pero con pocas obligaciones.
De las muchas pasiones que tengo y disfruto (aunque a veces alguna me ocasione también disgustos no pequeños), los toros y el fútbol son de las principales. No es raro ni tampoco son dos disciplinas incompatibles ni excluyentes. Es más, en ocasiones tienen hasta muchos puntos en común.






