Muchos han sido los caballos que han adquirido notoriedad y fama a lo largo y ancho de la historia del rejoneo.
Las grandes ferias apenas programan novilladas. El mal de tener que pagar por torear sigue latente. Los costes de organización de este tipo de festejos son demasiado altos. Y a pesar de todo siguen apareciendo novilleros ilusionados. Un milagro… hasta el día que deje de serlo.
Me he fijado mucho en el público de Las Ventas los días que llevamos de San Isidro. Y en general la asistencia ha bajado. El personal se inclina como es lógico por los toreros buenos y conocidos. Sin embargo en épocas anteriores, no tan lejanas, los llenos eran diarios. Única también en eso.
Mayo del 68 sigue dando motivos para recordar, más allá de la famosa, y para muchos, inútil revuelta estudiantil de París, o el triunfo de Massiel en Eurovisión -igualito que ahora...- o la impresión causada en el mundo entero por la muerte de Martin Luther King, el líder del movimiento en pro de las libertades y derechos para los negros norteamericano, apóstol de la no violencia, abatido a tiros por un fanático blanco en Menphis.
Hay quienes se empecinan en repetir siempre las mismas mentiras esperando que se cumplan las aserciones del nazi Goebbels y del revolucionario ruso Lenin: “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad”.
Gran lección de Fortes en sus declaraciones tras negarle la oreja el presidente, casi nuevo en esta plaza, y nuevo en San Isidro, José Magán. Era viernes y cuarta de feria.






