El pasado lunes, 16 de marzo, tendría que haber sido. Todo estaba preparado para que, en Valencia, con un mano a mano con Pablo Aguado y ante toros de Juan Pedro Domecq, se festejase por todo lo alto el trigésimo aniversario de la alternativa de Enrique Ponce. Pero el coronavirus, que ha paralizado la vida de toda España, también se ha llevado por delante el festejar como toca esta efeméride que viene a resaltar, al margen de un curriculum tan inigualable como irrepetible, la magnitud del torero valenciano.

Una vez acabe la situación que ha ocasionado el coronavirus, habrá que desentrañar quienes crearon este germen y con qué finalidad, se deberán pedir explicaciones verídicas y depurar responsabilidades legales. De momento, la maldita coyuntura que la pandemia ha provocado, ha vuelto a poner de manifiesto la categoría de la gente del toro que, cuando todo esto pase, deberá ser valorada como ha demostrado que merece.

Se cumple el XXX aniversario del doctorado de Enrique Ponce quien, por motivo del Coronavirus, no podrá actuar en su plaza de Valencia para celebrarlo. La alternativa del coletudo de Chiva marcó el inicio de una etapa en la que se ha ido consagrando como uno de los toreros más importantes de la historia de la tauromaquia de finales del siglo XX y principios del siglo XXI en general, y de Valencia en particular. Enrique Amat   Enrique Ponce Martínez nació el 8 de diciembre 1971 en la localidad valenciana de Chiva. Sus antecedentes taurinos tienen una doble vía. Por parte paterna, su tío abuelo fue el matador de toros valenciano Rafael Ponce Rafaelillo, figura destacada de la parte final de la llamada Edad de Plata del toreo. Por el lado materno, su abuelo Leandro Martínez El Montillano, quien intentó la aventura en los ruedos, le inculcó la afición por el toreo. Fue alumno de le Escuela de Tauromaquia de Valencia, y su primera actuación en público tuvo lugar en Chiva, a la edad de diez años. Y a los doce se instaló en Jaén junto con quien ha estado a su lado durante toda su carrera, Juan Ruiz Palomares. Enrique vistió su primer traje de luces en la localidad jienense de Baeza el 10 de agosto de 1986 y debutó con picadores en Castellón el 9 de marzo de 1988.Aquel dia alternó con José Luis Torres y Curro Trillo en la lidia de novillos de Bernardino Piriz. Se presentó en Madrid el 1 de octubre de ese mismo año, lidiando novillos de Lupi, tras haber ganado el prestigioso Zapato de Oro de Arnedo. …

Decía el gran Juan Belmonte que se torea como se es. Y esa máxima la tuvo siempre en cuenta Julián García, un torero valiente, que lo dio siempre todo y que logró alcanzar los primeros puestos del escalafón.

Vuelve a aparecer José Tomás. Una alegría. Este año por partida doble, dos tardes en Nimes. En ninguna habrá sorteo ni competencia con otros matadores. ¿Y si de verdad se comprometiera con la tauromaquia y toreara una decena de corridas en las plazas más importantes y compartiendo terna en las mismas condiciones que el resto de toreros? Lamentablemente no sucederá. Una lástima.

No cabe duda alguna y a cada poco lo ratifica el propio interesado. El Soro es algo más que un torero, con haberlo sido e importante.

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